El agotamiento emocional es cuando la persona ha superado los límites
de sus esfuerzos, esto puede ocurrir en cualquier ámbito, ya sea
laboral, familiar o personal, ocurre por la carga de responsabilidades y
conflictos que ha tenido que asumir a lo largo de mucho tiempo y por lo
tanto simplemente se quiebra.
Claro que el agotamiento emocional no sucede de un día para otro, se
trata de un proceso que ha venido ocurriendo lentamente, hasta que la
persona se colapsa, porque simplemente no puede más. Es justo en ese
quiebre que vienen los problemas secundarios como: la parálisis,
depresión y hasta enfermedades crónicas.
Cuando el padre pide que el hijo le dé un beso a su novio para sacarles una foto. Cuando el nieto le pregunta a la abuela: “¿Que harías si trajese mi novio a tu casa?” Y ella responde: ”Café”.
O cuando alguien pregunta: “¿Qué piensas de que un hombre se casa con
otro hombre o si una mujer se casa con otra mujer?” Y le responden: "Que
va a estar buena la pachanga". La cura ocurrirá por completo cuando la culpa inculcada desaparezca y el amor incondicional sea infinito.
Cuando el SER prevalezca sobre la sexualidad. Cuando la felicidad sea
alcanzada sin miedo. Cuando sea posible ser feliz sin pensar en el
"pecado". Cuando prevalezca la tolerancia.
La cura vendrá cuando
el peso de las críticas pueda ser finalmente retirado, cuando se acabe
el sentimiento de ser un "extraño" en tu familia y en la sociedad,
cuando todos amemos a todos y a todo por igual sin importar lo que son o
prefieren ser, cuando no temas por ser asesinado por alguien que no
entiende que tu también puedes ser libre, cuando el mundo aplique el
sentido real de la palabra “RESPETO”.
De esa cura es de la que necesitamos todos.
Porque cuando aceptamos que el otro sea... simplemente sea, y lo
dejamos SER de la manera que quiere SER, es el momento en el que el
mundo se vuelve más fácil y más amoroso.
Esta foto es de hace unos 7 años y medio, de una de mis visitas a mi amiga Rosa de San Martín de la Vega. En muchas ocasiones nos olvidamos de estos momentos, que pasamos con personas que nos aprecian, y de una forma u otra se convierten en inolvidables. He pasado meses hundida, buscando el motivo para seguir viva, pensando que no tenía nada por qué luchar y convenida de estar sola. Ahora me doy cuenta, de lo equivocada que estaba. No estoy sola. Nunca lo he estado. Aunque la limpieza que hice en mi vida de personas tóxicas ha reducido drásticamente el número de personas que me rodea, se me olvidó lo esencial: que las importantes, estén cerca o lejos, siguen a mi lado. Son estos momentos los que nos abren los ojos, los que nos dan fuerzas para seguir luchando y ver que estar rodeada de gente no significa tener en tu vida a gente que te quiere, pero sí que la gente que te quiere te lo demuestra, estando siempre ahí, aunque durante meses no hayas hablado con ellas. Porque siempre lo he dicho: No es más amigo el que está siempre, sino el que está cuando se le necesita. Y aunque incluso eso no siempre nos es posible, sabemos que estamos con la otra persona en pensamientos, que el dolor de esas personas es nuestro dolor, y sus alegrías son nuestras también. Por esos momentos, es por los que merece la pena vivir. Por los momentos de afecto y cariño, vividos juntos, o en distancia. Por saber que en cualquier momento puedes coger el teléfono y hablar con esas personas como si las vieras todos los días, aunque haga meses que no hayas hablado con ellas. Incluso que en cualquier momento puedes volver a quedar con alguien que no has visto desde una eternidad, y pasar un buen rato con esa persona, como si el tiempo no hubiera pasado... Como me pasó hace unos años con una de mis mejores amigas de la infancia que reencontré gracias a Facebook. La vida son momentos, y son esos momentos los que debemos disfrutar y guardar en nuestra memoria, porque todo es pasajero y lo que nos quedará son justamente los instantes que tanto hemos disfrutado en buena compañía.
Tuve que llevar la lagartija de mi hijo al veterinario. Esto fue lo que ocurrió:
Una noche, justo después de cenar, apareció mi hijo para decirme que a una de las dos lagartijas que tenía prisioneras en su habitación le pasaba algo raro. - "Está tumbada y parece enferma" me dijo - "te lo digo en serio, papi. ¿Me puedes ayudar?"
Puse mi mejor cara de sanador de lagartijas, y le seguí hasta su habitación. Efectivamente, una de las dos lagartijas estaba tumbada boca arriba, y parecía muy nerviosa. Supe inmediatamente qué hacer.
- "Cariño, ven y mira la lagartija"
- "¡Dios mío!" exclamó mi mujer- "Está dando a luz."
- "Qué?" preguntó mi hijo -"si se llaman Beto y Enrique, como los de Plaza Sesamo mami!"
Yo me quedé igual de estupefacto. - "¡Oye, cómo puede pasar esto? Creí que habíamos acordado que no queríamos que parieran" le dije a mi mujer, acusadoramente. - "Ya, pero y qué quieres que hiciera, ¿ponerles un cartel en la jaula?" me respondió. (¡Me pareció que lo decía con mucho sarcasmo!)
- "No, pero se supone que debías haber comprado dos machos!"
- "Exacto, Beto y Enrique!" mi hijo me apoyaba.
Para entonces, el resto de la familia ya estaba allí, para ver qué pasaba. Me encogí de hombros, tratando de sacar el mejor provecho de la situación.
- "Chicos, esta va a ser una experiencia fantástica" les dije -"estamos a punto de ser testigos del milagro de la vida"
- "Oh, animal!" - me chillaron.
Escudriñamos al paciente con detenimiento, y después de mucho esfuerzo,
vimos cómo algo parecido a una pequeña pata aparecía brevemente,
volviendo a desaparecer tras un segundo escaso.
- "No parece que estemos mejorando esto mucho..." comenté.
- "Viene de pié," - susurró mi esposa, horrorizada.
- "Haz algo, papi!" - urgía mi hijo.
- "Ok, ok." - Delicadamente, tomé la pata a la siguiente vez que
apareció y tiré de ella con suavidad. Pero volvió a desaparecer. Lo
intenté varias veces más, con el mismo resultado.
- "Llamo al 911?" - sugirió mi hija mayor.
- "A lo mejor nos ayudan en el parto." (¿Te imaginas la escena, rodeado de mujeres?) - "Vamos a llevar a Enrique al veterinario" dije seriamente. Nos metimos en le coche,mi hijo llevaba la jaula sobre sus rodillas.
- "Respira, Enrique, respira," decía para animar a la lagartija.
El veterinario se llevó la lagartija a la sala de exploración, y observó detenidamente al animal con una gran lupa.
- "Qué piensa doctor, ¿quizá una cesárea?" le sugerí, científicamente.
- "Esto es muy interesante" murmuró el veterinario de repente. Señor y Señora Hernández, ¿puedo hablar con ustedes en privado un momento? Tragué saliva, y le indiqué a mi hijo que saliera con un movimiento de cabeza.
- "¿Enrique está bien?" preguntó mi mujer.
- "Está perfectamente," nos aseguró el veterinario "esta lagartija no está de parto,de hecho, eso nunca ocurrirá. Enrique es un macho. Vea, Enrique es un macho joven. Y de vez en cuando, según va llegando a
la madurez, como muchas otras especies... pues... vaya... que se
masturba. Justo como acaba de hacer, tumbándose de espalda". Se puso colorado, mirando de reojo a mi mujer.
Nos quedamos en silencio, tratando de asimilar aquéllo.
- "O sea que Enrique está... está... simplemente... excitado," concluyó mi mujer.
- "Exacto," replicó el veterinario, aliviado porque lo habíamos entendido. De nuevo el silencio. Hasta que mi maliciosa y cruel mujer empezó a
sonreír, a reírse por lo bajo, un poco más alto. Y al final a
carcajadas. Le caían lágrimas por la cara.
- "Es que...me viene a la cabeza la imagen de verte tirando de... su...
pequeño..." tuvo que parar a tomar más aire para la siguiente
carcajada. - "¡PARA YA!," le advertí.
Le dimos las gracias al veterinario y salimos de allí a toda velocidad, metiéndonos en el coche. Mi hijo estaba muy contento de que todo hubiera ido bien.
- "Sé que Enrique te está realmente agradecido por lo que has hecho, papi," me dijo.
- "Oh, no sabes cuánto," dijo mi mujer, casi ahogándose de risa.
Dos lagartijas: 2800 pesos. Una jaula: 300 pesos. Veterinario: 500 pesos. El recuerdo de tu marido tirando del pene de una lagartija: 👌🦎
¡¡NO TIENE PRECIO!!
Moraleja de esta historia:
Pon más atención en las clases de biología: ¡¡Las lagartijas ponen huevos!!
Quién no la conoce. A esa persona que se niega a nadar con la corriente, a la que siempre paree estar fuera de lugar, la que no se adapta y no se conforma: la famosa oveja negra.
Yo me considero oveja negra, porque no me guío por los valores de la sociedad, sino por mis propios valores y mis propias ideas. La mayoría de la gente lo juzga y te dicen que eres una inadaptada, para mi es mucho más que eso.
Considero que tengo mi propia personalidad, que si veo algo que no me gusta intento cambiarlo, que la moda no es lo que llevan los demás sino lo que me hace sentir a gusto a mi conmigo misma. Considero que la sociedad está perdiendo valores, que hoy en día todo vale y que, sobre todo, no hace falta esforzarse por nada.
Yo no encajo en ese cuadro.
Soy una luchadora nata, con mis bajones, como es natural, porque todo guerrero cae pero no se da por vencido. Así soy yo. Lucho por mis ideas, por mis valores. No soy conformista. Soy así, diferente.
Pero ¿realmente es malo ser la oveja negra? Yo pienso que no. En muchas ocasiones, las ovejas negras han sido las pioneras de importantes cambios en la historia.
Os dejo un artículo que profundiza en este tema, esperando que os guste.
"Para poder Volar hay que abrir las alas, para poder Amar hay que abrir el corazón, para Despertar hay que abrir la mente. y dejar a un lado la Razón."
No te traje a este mundo, pero te dormí sobre mi vientre. ❤️❤️ No fue necesario amamantarte porque te alimenté con mi amor cada día.
No cambié tus pañales, pero recogí tu caca con una bolsita. No calmé tu
llanto con un chupete, pero te di seguridad cuando el miedo te hizo
temblar y corriste a mis brazos. No te llevé a los columpios, pero pasamos horas en el parque juntos. No te cuido del bullying, pero si alguien te gruñe o ataca te defiendo con uñas y dientes ante quien sea. No te enseño a escribir y dibujar, pero te enseño a ser educado. Te reto, te castigo y te perdono como un padre. Te extraño cuando no te veo.
Te llevo a todas partes conmigo, y te pienso como a un hijo. Por la
noche me despierto para ver si duermes a mi lado, te miro y te acaricio. No tienes mi sangre, pero entre ambos hay un lazo único.
Feliz día a las personas que cuidamos de nuestras mascotas como de un
hijo que no habla, pero que nos dice te amo con la mirada. Feliz día a todas las personas que aman a sus mascotas con amor de padres.
Si quieres echarte unas risas viendo cómo se come con mascotas en casa, mira este video. Es un enlace de Facebook, no he enontrado el código para ponerlo directamente. Pero os echaréis unas risas, seguro.
Que no te engañen. No te creas lo que dicen en televisión, lo que ves en
Instagram, las frases de Mr. Wonderful de llaveros, tazas y letreros. Que no te engañen porqué no es cierto que puedas con TODO, SIEMPRE. Tienes derecho a derrumbarte, a decir que no puedes más, a apagar el móvil y a no estar para nadie durante un rato.
Vivimos en una sociedad donde se nos vende que podemos: trabajar,
estudiar, ir al gimnasio, comer sano, ser una buena pareja, cuidar a tu
familia, no descuidar a tus amigos y además, procurar que no se te note
el cansancio y mantener la sonrisa. Muchas veces, nos vemos en la
obligación de cumplir con todo y nos olvidamos de nosotros mismos, de lo
que sentimos, de lo que necesitamos. Y todos, de vez en cuando
necesitamos parar. DESCONECTAR, pero de verdad. Busca a alguien que
te escuche, sin que te diga lo que tienes que hacer, desahógate, suelta
todo lo que tienes dentro y cuando hayas descargado, busca una
actividad que te recargue las pilas, encuentra una manera de poner
límites a todo aquello que te sobrepasa y vuelve, pero sin olvidar que
todo aquello que es responsabilidad tuya, no lo puedes llevar a cabo si
no cuidas tu propia salud mental.
Una
bruja es una mujer diferente, debes acostumbrarte a sus rarezas, a sus
miradas intrigantes y profundas, a llegar a tu hogar y sentir olor a
incienso, o a algo que quemó pero que sabes que es algo bueno; debes
acostumbrarte a ver minerales por todos lados, a que en un día
cualquiera estén algunas velas encendidas y saber que jamás puedes
apagarlas, debes acostumbrarte a creer en su intuición y que si te dice
que no confía no hay que confiar, acostumbrarte a verla a veces tan
segura y a veces reconociendo sus sombras y limpiando sus heridas con
lágrimas, silencio o distancia, sin juzgarla...
Después de tanto tiempo, por fin tengo nueva portada para mi nueva edición del poemario "Deseos Ocultos". Diseñada, cómo no, por Manuel García Tristante. El libro estará a la venta próximamente en Amazon, tanto en e-book como en papel. Os mantendré informados. Si deseáis más información, no dudéis en poneros en contacto conmigo.
En la sociedad de hoy en día, la gente tiende a hacer un uso muy rápido y fácil de la expresión "estoy depre". Pero la realidad es que "estar depre" la mayoría de las veces solamente se refiere a un estado de tristeza pasajero que nada tiene que ver con la realidad de sufrir depresión. A la hora de la verdad, la mayoría de la gente no entiende lo que supone sufrir de depresión. Es más, dicen que son tonterías, que te dejes la medicación y que lo malo pasa igual, sin tener que medicarte, que los problemas son pasajeros y que ya se arreglará todo. No entienden que la depresión es una enfermedad de salud mental, por mal que suene, porque en esta sociedad las enfermedades mentales se limitan a "estar loco". Es un mal muy presente entre muchos de nosotros, y además, una enfermedad que de no entenderse y ponerle remedio medicándote puede llevar a un final catastrófico. Sí, yo sufro depresión. La sufrí hace tiempo, y la vuelvo a sufrir, desde hace años, medicándome con un medicamento que ya no me hacía efecto, lo cual acabó en pensamientos suicidas casi diario porque no le veía el sentido a mi vida. La depresión es un mal silencioso, te acecha, te envuelve y te come, a veces, sin que te des ni cuenta. Ahora tomo otra medicación. Ya no tengo pensamientos suicidas. Pero aún sigo preguntándome muchas veces qué sentido tiene que esté en este mundo y me da lo mismo estar que no. Estoy más activa, sobre todo por las noches, porque uno de los efectos secundarios de la medicación que tomo actualmente es un insomnio galopante. Solución: o no dormir (me he llegado a pasar casi una semana sin dormir), o tomar somníferos, los cuales te dejan groggy por la noche... y por parte del día siguiente, o a veces, incluso más.
Si juntas esto con otros problemas de salud con los que tengo que lidiar ya desde años, que a pesar de no ser graves, sí que afectan mi vida laboral y personal, como por ejemplo el asma, los "eternos" resfriados, las recurrentes bronquitis (causadas por el asma), la lumbalgia crónica y los cada vez más frecuentes dolores de ciática, la tensión alta..., entre otros, porque seguro que me he dejado algo, tu vida se convierte por momentos en un infierno de impotencia por querer y no poder hacer cosas que quieres, o debes, hacer. La gente con la que quedas y desquedas porque no te apetece hacer nada, no lo entiende. ¿Depresión? ¿Problemas de salud? "Lo que tiene ésta es cuentitis." Y punto. A mi me da igual lo que piensen, la verdad. Bastante tengo ya con cargar con todo lo que tengo como para cargar con opiniones ajenas de personas que no tienen que vivir lo que yo estoy viviendo. Pero sí me gustaría hacer un llamamiento a la sociedad. La depresión NO es un simple cuento. Los monstruos que buscábamos de pequeños en el armario o debajo de la cama, a veces nos acechan de mayores (y no tan mayores) en forma de desgana y desinterés de cuanto te rodea. Lo que para una persona normal es una rutina o algo fácil, para las personas depresivas puede suponer un esfuerzo inmenso. Como, aunque parezca mentira, el simple hecho de arreglarte y salir a la calle. Puede que tengas algún momento en el que te mueras de ganas de hacer algo, pero a la hora de la verdad nos cuesta Dios y ayuda. Y cancelamos nuestros planes, quedándonos en casa, dónde nos sentimos seguros. Algunas personas, como yo, somos conscientes y buscamos ayuda. Otras no. Algunas pocas personas saben por lo que estás pasando, y lo entienden. La mayoría no. La triste realidad es que la depresión es el principal factor cuando se trata de riesgo de suicidio. Que la depresión es un trastorno mental real, una enfermedad que debe ser tratada y supervisada, y que no es malo buscar ayuda y acabar en tratamiento psicológico, o incluso psiquiátrico. Los médicos están para ayudar. Si te duele un tobillo y vas al traumatólogo, ¿por qué no ir a salud mental cuando lo que te duele es el alma? Una sociedad que no ve eso, que se ríe de ello y lo juzga como "estar tarado", es una sociedad que tiene un problema muy grave. No se han de cerrar los ojos ante los problemas de los demás. Y mucho menos, dar consejos del tipo que he mencionado antes ("no necesitas medicación, deja de tomarla que todo tiene arreglo"). Esos consejos pueden llevar a consecuencias impensables si una persona con depresión decide hacer caso a ellos. Sobre el suicidio, la sociedad ha de entender que no es algo de cobardes, como se suele pensar. El suicidio es la consecuencia de una depresión por llevar demasiado tiempo luchando en esta vida. Del cansancio que produce a veces la impotencia que sientes por no poder cambiar tu situación, a pesar de intentarlo de todas las maneras posibles. Es una llamada de atención, un grito mudo pidiendo ayuda a los que te rodean y no te entienden. Un grito esperando que alguien te tienda una mano y te ayude a salir en el pozo que te encuentras.
No subestimemos las enfermedades mentales. Son tan reales como cualquier otro tipo de enfermedad. Y a veces, un simple gesto, como escuchar a alguien, y sobre todo no ridiculizar o sentirse ofendido cuando una persona llora mientras habla contigo, puede marcar la diferencia entre ayudar o hundir más en la miseria a esa persona. Hoy soy yo la afectada. Mañana, posiblemente, y aunque creas que sea imposible, puedes ser tú. Así que si eres de los que creen en que la depresión "no existe", por favor, tómate a pecho este texto. Reléelo si hace falta. Reflexiona. No des por hecho que una persona, solo porque sonría o se ría, no puede estar vacía por dentro. No des consejos que puedan ser perjudiciales, o que no sirven de nada. Una persona depresiva está depresiva, no es tonta. Nos conocemos las teorías. Pero no somos capaces de ponerlas en práctica.
No juzgues a personas que tienen problemas solo porque tú no puedas llegar a entenderlos. Solo con eso ya ayudarás mucho a personas que lidian día a día con encontrar un motivo para seguir en este mundo. Gracias.