Hablando de inspiración, hoy parece que se haya concentrado en mi, después de brillar por su ausencia (o como menciono en el post anterior, después de brillar yo por mi propia ignorancia hacia la misma) por tanto tiempo.
Hoy quiero hablaros de los cuentos de hadas. A todos nos gustan porque siempre tienen final feliz. A todos, de pequeños, nos contaban historias de superhéroes y de princesas desdichadas cuya vida cambiaba por un hada madrina y acababan siendo felices y comían perdices. Siendo así ¿cómo no vamos a seguir soñando despiertos de mayores esperando ese amor perfecto, esa oportunidad única en el trabajo, o incluso que nos toque la lotería de salir de nuestras (a veces un tanto patéticas y tristes) vidas?
Lo malo es que en la vida real, eso no suele ocurrir. ¿Verdad? Así que despertemos. No va a venir nadie a sacarnos las castañas del fuego. No vamos a encontrar la felicidad absoluta (entre otras cosas, porque no existe). La felicidad no consiste en que alguien de repente haga acto de presencia con sus poderes mágicos y te solucione la vida.
Más bien creo que consiste en dejarse los dientes luchando, en apreciar lo que poco a poco vamos consiguiendo con el sudor de nuestra propia frente, y sobre todo, en conformarse con lo que uno tiene.
¿Os habéis dado cuenta que, tengamos lo que tengamos, siempre estamos insatisfechos? Y es que el ser humano es único. ¿Cuantos de nosotros tenemos comida, techo, trabajo y amor, y aun así nos quejamos de lo mal que nos va? ¿En alguno de esos momentos pensamos en las personas que están peor que nosotros? Noooooooo, solamente en las que están mejor… que si a fulanito le ha tocado la lotería, y fijate el tío que se ha ligado menganita que la ha sacado de pobre.
Y digo yo, qué orgullo podemos mostrar de las cosas que nos caen del cielo y cuánto tiempo suelen durar? Yo creo que sí puedo mostrarme orgullosa de todo lo que me he currado yo misma, por lo que he luchado hasta conseguirlo, lo que tanto he deseado y al final conseguí pero nadie me regaló. Nos fijamos demasiado en la vida de los demás y empleamos demasiado poco tiempo en analizar nuestras propias vidas. En lugar de conformarnos con lo que tenemos y darnos cuenta que muchas personas nos envidiarían por lo que tenemos, solamente vemos lo que nos falta.
Si tenemos hijos, en lugar de ver lo que podemos aprender de ellos nos quejamos el tiempo que nos quitan, el trabajo que nos dan y las malas notas que nos traen. Pero ¿cuántos padres se paran en compartir realmente tiempo con sus hijos y ayudarles a crecer en lugar de simplemente juzgarlos porque no son como ellos quieren que sean?
Si tenemos pareja siempre le diremos lo que nos molesta… pero ¿cuántas veces los elogiamos cuando hacen algo bien en lugar de darlo por hecho?
Si tenemos trabajo ¿cuantos de nosotros nos pasamos el día quejándonos lo agobiados que estamos y lo mal que estamos? En lugar de darnos cuenta muchas personas no tienen la suerte de tener trabajo alguno. O que se pasan horas de pie haciendo trabajos manuales, mientras nosotros estamos en un lugar seco sin hacer esfuerzos físicos (por muchos esfuerzos psícicos que hagamos, pero nuestro cuerpo está sentadito mientras tanto). ¿Y porqué, si es tan malo el trabajo en cuestión, muchos se quejan y se quejan, pero siguen años en el mismo puesto sin hacer nada por mejorar? ¿Será que no es tan malo?
Si tenemos amigos sólo sabemos quejarnos el tiempo que están sin llamarnos, en lugar de ser capaces de perder ese ORGULLO tan característico del ser humano, y coger nosotros primero el teléfono.
Y es que en todo lo que hacemos, en todo lo que somos y en todo lo que vivimos, SIEMPRE hay una parte buena.
Lo difícil es darnos cuenta de ello y asimilar que en realidad hay muchas cosas que nos pueden hacer felices mientras perdemos el tiempo quejándonos de lo mal que nos va. Como todo en esta vida, es cuestión de ACTITUD, y para empezar a tener la actitud correcta es imprescindible la VOLUNTAD.
Y ahora que ya he acabado de daros el sermón quizá os apetece miraros al espejo y preguntaros porqué os sentís tan frustrados si en realidad la mayoría de vosotros tiene (casi) todo lo que una persona en condiciones normales pueda pedir.
Yo, particularmente, he encontrado mi particular cuento de hadas. Tengo mi hada preciosa que todas las noches me da un beso, un abrazo y me dice que me quiere. Y repite el ritual todas las mañanas.
Tengo a mi madre que dio luz a mi vida, y a la que, por mucho que por momentos no la soporte (como la mayoría de los hijos no soportan a sus padres), quiero un montón. La falta de mi padre a temprana edad me hizo comprender a la fuerza que esas cosas mejor se dicen antes de que sea tarde.
Tengo a mi chico, que aunque sea a veces de efecto retardado y un pelín desastre, lleva dentro de sí todo el amor del mundo y desborda buena voluntad.
Tengo a mis amigos, que aunque no me llaman todos los días, están ahí cuando los necesito.
Tengo un trabajo en el que me muero de aburrimiento, pero gracias al cual puedo llegar a fin de mes, pagar las letras y darle de comer a mi hija.
Tengo a mi ex, que a pesar de todo, es importante de mi vida, porque sin él jamás hubiera podido tener a mi princesa.
Tengo a personas en mi vida que logran despertar en mi sentimientos con los que jamás hubiera soñado.
Incluso tengo a personas con las que no me llevo bien, pero gracias a las cuales sé muy bien como jamás quiero llegar a ser.
Y tú…
¿YA TE HAS DADO CUENTA TODO LO QUE TIENES EN TU VIDA?
miércoles, 15 de noviembre de 2006
Bendita escritura
Maldita inspiración que nunca llega cuando uno la necesita. O quizá algunos estemos tan ciegos que no oigamos la llamada de la misma, que latente grita por salir en palabras fluidas sobre papel mientras ignoramos su existencia absortos por nuestros problemas diarios.
Siempre hay algo mejor que hacer, algo más urgente, algo más importante…
Quizá más de uno de nosotros debería replantearse sus prioridades y reorganizar su vida.
En mi caso, me pregunto ¿es escribir elemental para el curso de mi vida? A primera vista diría que no. Obviamente es mucho más importante el tiempo que paso con mi hija, con mis amigos, con mi pareja, en general con toda esa gente que me aprecia y me quiere. También es más importante (aunque más aburrido), por supuesto, mi trabajo. Y tener en orden la casa, y no olvidar las citas con el médico, y por supuesto, encontrar algún momento para descansar y relajarme.
Es en ese punto en el que me vuelvo a preguntar qué importancia tiene la escritura en mi vida, y aunque a primera vista parece tan poca cosa que no merezca la pena dedicarle tiempo alguno, de repente, me doy cuenta que me relaja. Que me llena. Que me desahoga plasmar mis sentimientos, para deleitaros (o aburriros) con su lectura. Y llego, con distinto punto de vista, a una nueva conclusión.
Escribir me da vida, me quita las tensiones. Me da un nuevo punto de vista, con el que precisamente en la mayoría de los momentos puedo aportar algo mucho mejor a esas personas queridas que menciono anteriormente de lo que haría sin haberme desahogado antes vertiendo un montón de tinta sobre el papel en forma de letras.
Quizá deberíamos mirar más dentro de nosotros antes de mirar a los demás. A mi, personalmente, tomarme un respiro y mirar dentro de mi me hace ver a veces que yo también soy humana y cometo errores y que por lo tanto, tampoco los demás han de ser perfectos.
Y formo un firme propósito de coger papel y lápiz (aunque en nuestros días estaría mejor hablar de PC y conexión a Internet) para dejar fluir mi imaginación antes de plantarle cara a esos múltiples enfados tontos que nos invaden a veces por tantas y tantas cosas sin importancia … ¿te apuntas?
Siempre hay algo mejor que hacer, algo más urgente, algo más importante…
Quizá más de uno de nosotros debería replantearse sus prioridades y reorganizar su vida.
En mi caso, me pregunto ¿es escribir elemental para el curso de mi vida? A primera vista diría que no. Obviamente es mucho más importante el tiempo que paso con mi hija, con mis amigos, con mi pareja, en general con toda esa gente que me aprecia y me quiere. También es más importante (aunque más aburrido), por supuesto, mi trabajo. Y tener en orden la casa, y no olvidar las citas con el médico, y por supuesto, encontrar algún momento para descansar y relajarme.
Es en ese punto en el que me vuelvo a preguntar qué importancia tiene la escritura en mi vida, y aunque a primera vista parece tan poca cosa que no merezca la pena dedicarle tiempo alguno, de repente, me doy cuenta que me relaja. Que me llena. Que me desahoga plasmar mis sentimientos, para deleitaros (o aburriros) con su lectura. Y llego, con distinto punto de vista, a una nueva conclusión.
Escribir me da vida, me quita las tensiones. Me da un nuevo punto de vista, con el que precisamente en la mayoría de los momentos puedo aportar algo mucho mejor a esas personas queridas que menciono anteriormente de lo que haría sin haberme desahogado antes vertiendo un montón de tinta sobre el papel en forma de letras.
Quizá deberíamos mirar más dentro de nosotros antes de mirar a los demás. A mi, personalmente, tomarme un respiro y mirar dentro de mi me hace ver a veces que yo también soy humana y cometo errores y que por lo tanto, tampoco los demás han de ser perfectos.
Y formo un firme propósito de coger papel y lápiz (aunque en nuestros días estaría mejor hablar de PC y conexión a Internet) para dejar fluir mi imaginación antes de plantarle cara a esos múltiples enfados tontos que nos invaden a veces por tantas y tantas cosas sin importancia … ¿te apuntas?
martes, 10 de octubre de 2006
Amores que matan
Cuando conocemos a alguien que nos gusta, normalmente solemos sacar lo mejor nosotros para gustarle nosotros también. A partir de ahí, si sale bien la cosa, a veces se nos olvida que conquistar a alguien no es algo puntual y que si realmente queremos a alguien debemos aceptar a la otra persona no sólo con sus partes buenas, sino también y sobre todo con sus partes malas.
Pero eso no significa que no se pueda crecer juntos. Que sea un tabú decir las cosas que a uno no le gustan de otro, significa que algo va mal en la pareja. Una pareja es estar dispuesto a aprender cosas del otro, y también estar dispuesto a dialogar y a ceder y no imponer.
Cuando alguien se siente atacado por el simple hecho de que su pareja le diga algo que no le ha gustado de él y no está dispuesto a dialogar razonando coherentemente, sino simplemente zanja la cuestión planteada diciendo que así es como es él y no piensa cambiar no solamente existe una falta de diálogo y comprensión, sino también una falta de respeto en cuanto a las posibles necesidades de pareja.
Ser pareja implica preocuparse tanto – o más – por las necesidades del otro como las de uno mismo. Y ser capaz de ceder sin dejar de ser uno mismo, no siendo siempre la misma parte la que ceda.
Para empezar, siempre he pensado que una pareja, por muy pareja que sea, siguen siendo dos personas; cada una de ellas con sus gustos y necesidades distintas. Tan importante es saber concederse un espacio para uno mismo que saber respetar el espacio del otro. A veces, eso ayuda a eliminar posibles agobios de fuentes externas y a evitar discusiones tontas que en realidad no tienen motivo real alguno.
También está el problema de que una de las dos partes no sea capaz de entender que no es un reproche a su forma de ser que su pareja le diga lo que no le guste, sino un intento de mejorar las cosas, puesto que quizás lo que sea importante para una persona no lo sea para la otra o viceversa. La intolerancia y el orgullo en estos casos puede echar a perder cualquier relación por buena que parezca desde fuera.
Lo peor de todo es que en una situación llena de malentendidos no se sepa distinguir de los momentos buenos para hablar y los que uno está en caliente ametrallando a su pareja con reproches de situaciones anteriores (en este caso SI hablaríamos de reproches). Hay que saber distinguir muy bien lo que merece la pena o no en una pareja, y cuando ya se llega a un punto en el que simplemente los dos quieren tener razón, o uno busca los culpables de la situación, ya no merece la pena hablar, y menos en caliente.
Es más fácil buscar la culpa en el otro que ponerse a buscar soluciones, pero seguramente más destructivo para una relación.
Es más fácil hacerse el mártir y buscar las culpas en la otra persona que mirar dentro de uno y admitir que posiblemente no tenga razón.
Es difícil conocer a tu pareja en toda una vida, y mucho menos si cada día es de una forma distinta sin constancia alguna en lo que dice y hace. Si lo que vale son los hechos a veces nos deberíamos dar cuenta de que muchas de las palabras que decimos sobran, pero que algunas palabras lanzadas al aire son como puñales que dejan heridas y por lo tanto mejor no pronunciarlas. Y que las palabras vacías al final cansan, desilusionan, y hacen morir el amor. Porque de lo que siembres hoy, mañana cosecharás, y si lo que das es indiferencia y susceptibilidad al final recibirás lo mismo a cambio.
Y es que, aunque el amor existe, por mucho amor que haya no sirve de nada si una de las dos partes implicadas, o en otros casos incluso las dos, no son lo suficientemente maduras como para afrontar los problemas de una manera productiva.
martes, 22 de agosto de 2006
Los hombres "yo-prometo"
¿Quién de nosotras no se ha cruzado alguna vez con él? Cuántas veces nos hemos cruzado con el típico hombre "yo-prometo" y hemos vuelto a caer. A ningún hombre le gusta ser denominado así, pero el caso es que muchos lo son independientemente de que prometan cosas que ellos se crean capazes de cumplir (chorradas como poner un tendero, pintar un balcón, o descambiar el cierre de una maleta que se llevan y al cabo de meses sigue dando vuelta por el maletero de su coche porque haya caido en olvido). Por la misma regla de tres prometen otras cosas, convencidos de que van a ser capaces y luego nunca más se supo del firme propósito, o peor aun, vuelven a hacer las mismas promesas en los días, meses y años siguientes sin llegar a cumplirlo nunca.
Lo peor de todo no es que engañen a las personas que les rodean, sino que en el peor de los casos hasta llegan a engañarse a sí mismos, porque piensan que pueden pero nunca sacan fuerzas, tiempo, ganas, o lo que sea para hacer nada de lo que dicen.
En algunos casos, esas personas no están bien consigo mismas y piensan que pueden sacar fuerzas para una relación o lo que sea, pero es imposible llevar de esta forma una relación, y lo peor de todo es que emplean el tiempo en cualquier cosa excepto en mejorar ellos mismos y aprender a quererse.
De lo que no se dan cuenta quizás es que si no se quieren ellos, no podrán querer a nadie más en condiciones. Si nunca se toman tiempo para aprender a tener un poco de autoestima, acabarán sólos y machacados por una sociedad en la que ya no queda lugar para personas que no están seguras de sí mismas. Y peor aún, en lugar de levantarse y tirar adelante intentando mejorar simplemente se limitan a hundirse pensando que es lo que merecen, sin darse cuenta que con esa actitud echan de su lado a las pocas personas que aún creen en ellos e intentan que luchen, porque al final ven que carece de sentido intentar nada si ellos mismos no lo creen necesario.
Este post no es para nadie y es para muchos, quien se sienta identificado igual antes de enfadarse por sentirse aludido debería hacer algo para mejorar su vida y agradecer que aún quedan personas sinceras aunque las verdades duelan a veces.
Porque el que odia no perderá el tiempo en preocuparse por ti, es el que te quiere el que desespera luchando a tu lado y siendo sincero a muerte cuando todos los demás ya te han dado la espalda o siguen escuchándote sólo para reírse de ti.
Lo peor de todo no es que engañen a las personas que les rodean, sino que en el peor de los casos hasta llegan a engañarse a sí mismos, porque piensan que pueden pero nunca sacan fuerzas, tiempo, ganas, o lo que sea para hacer nada de lo que dicen.
En algunos casos, esas personas no están bien consigo mismas y piensan que pueden sacar fuerzas para una relación o lo que sea, pero es imposible llevar de esta forma una relación, y lo peor de todo es que emplean el tiempo en cualquier cosa excepto en mejorar ellos mismos y aprender a quererse.
De lo que no se dan cuenta quizás es que si no se quieren ellos, no podrán querer a nadie más en condiciones. Si nunca se toman tiempo para aprender a tener un poco de autoestima, acabarán sólos y machacados por una sociedad en la que ya no queda lugar para personas que no están seguras de sí mismas. Y peor aún, en lugar de levantarse y tirar adelante intentando mejorar simplemente se limitan a hundirse pensando que es lo que merecen, sin darse cuenta que con esa actitud echan de su lado a las pocas personas que aún creen en ellos e intentan que luchen, porque al final ven que carece de sentido intentar nada si ellos mismos no lo creen necesario.
Este post no es para nadie y es para muchos, quien se sienta identificado igual antes de enfadarse por sentirse aludido debería hacer algo para mejorar su vida y agradecer que aún quedan personas sinceras aunque las verdades duelan a veces.
Porque el que odia no perderá el tiempo en preocuparse por ti, es el que te quiere el que desespera luchando a tu lado y siendo sincero a muerte cuando todos los demás ya te han dado la espalda o siguen escuchándote sólo para reírse de ti.
viernes, 11 de agosto de 2006
Cerrado por vacaciones
Hace unos días me preguntó alguien de quien ni imaginaba que leyera este blog porqué había dejado de escribir.
La verdad es que es halagador saber que hay personas a las que realmente les gustan mis pensamientos y reflexiones.
Y no es que haya dejado de escribir, simplemente voy escasa de tiempo.
La otra noche me desperté inspiradísima a las seis de la mañana, pero decidí que era más importante intentar descansar un rato más antes de irme a trabajar que conectarme para plasmar lo que me venía a la cabeza. La consecuencia de esto es fué que gané unas horas de sueño a cambio de que se esfumara mi inspiración de la misma forma que de repente había aparecido.
Ahora me esperan cuatro fines de semana seguidos con mi princesita y dos semanas de vacaciones que pienso disfrutar a tope.
Así que solamente pediros que tengais paciencia... volveré con las pilas recargadas para deleitaros (o daros la paliza) con todo lo que hay en mi y lo que nace de mi.
Mientras tanto os deseo que paseis unas felices vacaciones y no desperdicieis el veranito.
¡Hasta pronto amigos!
La verdad es que es halagador saber que hay personas a las que realmente les gustan mis pensamientos y reflexiones.
Y no es que haya dejado de escribir, simplemente voy escasa de tiempo.
La otra noche me desperté inspiradísima a las seis de la mañana, pero decidí que era más importante intentar descansar un rato más antes de irme a trabajar que conectarme para plasmar lo que me venía a la cabeza. La consecuencia de esto es fué que gané unas horas de sueño a cambio de que se esfumara mi inspiración de la misma forma que de repente había aparecido.
Ahora me esperan cuatro fines de semana seguidos con mi princesita y dos semanas de vacaciones que pienso disfrutar a tope.
Así que solamente pediros que tengais paciencia... volveré con las pilas recargadas para deleitaros (o daros la paliza) con todo lo que hay en mi y lo que nace de mi.
Mientras tanto os deseo que paseis unas felices vacaciones y no desperdicieis el veranito.
¡Hasta pronto amigos!
jueves, 8 de junio de 2006
Perfeccionismo
Soy perfeccionista. Lo reconozco. Siempre había pensado que ser perfeccionista era algo bueno, pero también es cierto que muchas veces las personas perfeccionistas tendemos a pensar que cuando alguien no es tan perfeccionista o simplemente hace las cosas de forma distinta a nuestra forma de hacerlas no las hace bien.
Recuerdo un día en el que una antigua compañera de trabajo hizo una reflexión sobre colores. Se le ocurrió decir algo así como que si de pequeños no nos enseñaran que el color rojo es rojo, el rojo igualmente podría ser verde, amarillo, azul, o cualquier otro color. La mayoría de las que la rodeaban le decían que estaba loca, que el color rojo es el color rojo y siempre lo será. Pero analizándolo bien ¿no tenía razón?
Lo que de mayores damos por hecho es porque en algún momento nos han dicho que es así, porque la sociedad que nos rodea lo ha aceptado de esa forma, y por consiguiente es así. Es decir, si a todos de pequeños nos dijeran que el rojo se llama verde y el verde se llama rojo, seguramente todos tendríamos el concepto fijo de llamar verde al rojo y rojo al verde.
Por la misma regla de tres, los perfeccionistas muchas veces creemos que nuestra forma de hacer las cosas es la mejor y la única válida. Posiblemente tengamos razón en que la mayoría de las veces sea la más práctica, o la más rápida ¿pero eso significa que no debamos respetar y aceptar también otros puntos de vista y formas de hacer las cosas?
Muchas veces nos cuesta acordarnos de este "pequeño detalle", y por consiguiente, aunque no pensemos que seamos mejores que nadie, es precisamente lo que le damos a entender a los demás.
Ahí entra entonces la comunicación, la importancia de querer saber y aprender de los demás, es en eso en lo que muchas relaciones interpersonales, ya sean de amistad, pareja o de cualquier otra índole, fracasan.
Para estar en la vida de alguien hay que ser consecuente con la forma de ser propia, pero también hay que ser consciente que si somos tan perfeccionistas y nadie tiene que cambiarnos puesto que todo lo hacemos tan bien (que cara a lo demás quizás no esté tan bien hecho, otra cosa a tener en cuenta que muchas veces se nos pasa por alto), ¿porqué en lugar de aceptar a los demás simplemente como son tenemos que intentar moldearlos a nuestro gusto?
La comunicación es importante para evitar malentendidos y aclarar diferencias de opinión, pero eso no quita que todos los puntos de vista, siempre que sean respetuosos hacia la otra persona, puedan ser perfectamente válidos igual que los nuestros.
Igual el perfeccionismo sería por eso precisamente no querer crear el mundo perfecto, sino aceptarlo imperfecto como es, y con él, a todas las personas perfectamente imperfectas... empezando por nosotros mismos.
domingo, 28 de mayo de 2006
Dilema

En mi último post escribo que a veces todos tendemos a pensar en nosotros mismos antes que en cualquier otra cosa. Lo malo no es que lo hagamos, es no darnos cuenta cuando no tenemos en cuenta en realidad los detalles de las otras personas. Cuando no se valora nada de lo que haces o de lo que hacen por ti. Cuando dos personas no son capaces de compenetrarse porque a pesar de tener los mismos valores le dan importancia a cosas muy distintas en determinados momentos.
Es en ese punto cuando me planteo porqué dos personas con ese tipo de problemas siguen adelante, sin solucionar nada, siempre discutiendo por lo mismo. En los buenos momentos todo es perfecto, pero cuando sale algún tema en el que no coinciden no hay forma de ponerse de acuerdo.
Estoy de acuerdo en que no puede existir una relación perfecta ¿pero dónde poner el límite? ¿Hasta qué punto hay que aguantar por amor? ¿Hasta qué punto dejar que la otra persona absorba tu forma de pensar para convertirte en la persona que ella quiere que seas?
Para mi no hay motivo que justifique dejarse cambiar por nadie. Todos cambiamos con las experiencias por las que pasamos, pero nadie es quién para decirnos cómo debemos pensar o hacer las cosas, siempre y cuando no faltemos el respeto a nadie; pero eso no quita que no haya que saber amoldarse a la otra persona, y en ese punto es en el que aparecen los conflictos. ¿Hasta dónde llegar sin dejar de ser uno mismo? ¿Hasta dónde pensar en uno mismo sin llegar a ser egoista? ¿Hasta dónde pensar en la otra persona sin dejar de tener personalidad propia?
Y me pregunto de qué nos sirven tantas clases de matemáticas y filosofía si nadie nos prepara para lo que nos espera durante los años de nuestra vida, que no son pocos.
¿Alguien sabe dónde conseguir un manual?
sábado, 27 de mayo de 2006
Nostalgia

De nuevo demasiado tiempo sin escribir, de nuevo tantas cosas que decir.
Sin saber por dónde empezar, ni cómo ni por dónde acabar...
Empezaré por mi querida niña a la que le dediqué mi último post. Los que te queremos aun estamos preocupados por ti, aun seguimos esperando tu operación que al final se tuvo que posponer. Como estás tan floja casi no bajas y te echo de menos. Cada vez que pienso que no estás me sorprendes con una llamada o un sms y me demuestras que no me equivoco contigo. Ya sabes, todos tendemos a ver primero lo nuestro sin pensar a veces que alguien simplemente no te llama porque no tiene tiempo, o ganas, o porque tiene bastante con lo suyo y ni se acuerda de llamar a nadie (a todos nos pasa en ciertas ocasiones). Y es precisamente en esos momentos en los que todos nos alegramos ver que nuestros amigos están con nosotros.
También les quiero dedicar un trozito de este post a esas personitas con las que casi ya no hablo aunque nos siga uniendo un lazo especial. Mi gruñoncete y mi alma gemela, dos personas que por motivos y en momentos distintos se ganaron mi corazón y siguen formando parte de él. Qué puedo decir... hay tantos recuerdos, tantos momentos buenos, felices, y también malos y tristes, que es imposible no teneros presente. Os llevo en mi, y aunque ahora tenga una vida nueva siempre sereis especiales. A vosotros, y a todos los que leeis este blog, os quiero dedicar por eso la cita de la imágen, que siempre me ha gustado mucho. Por la amistad. Por la buena gente. Por vosotros.
"Porque no es más amigo el que está siempre, que el que está cuando hace falta"
;-)
Os quiero
jueves, 2 de marzo de 2006
No me dejes sola (Para mi niña)

Es curioso de qué forma a veces se crean lazos con una persona casi sin que nos demos cuenta. Aun recuerdo el día que nos presentaron en una Party Informática, no hablamos mucho pero nos caimos bien desde el primer momento. La verdad es que las circunstancias no hicieron que cogieramos mucha amistad en ese mismo momento, pero por vueltas que da la vida al final tú y yo estamos más unidas que cualquiera de las personas que nos rodeaba en esos momentos...
Y es que a veces (muchas, por desgracia) las personas en las que más crees son las que te dan la espalda de la forma más rastrera y traicionera... y las que casi no percibes al primer momento son las que al final acaban a tu lado.
Muchas veces le damos tantas vueltas a cosas que en realidad no tienen importancia que no somos conscientes de los valores reales de la vida. De lo que realmente importa. En este caso importa la amistad que nos une desde hace tiempo, pero que desde hace un año aproximadamente se ha visto muy reforzada por ambas partes. Importa el tiempo que hemos compartido : risas, llantos, confidencias. Importa la mano que siempre ha estado tendida cuando nos ha hecho falta. Importas tú, importo yo. Pero sobre todo, lo que siempre se nos olvida... importa la VIDA.
Ahora que te enfrentas a uno de los momentos más difíciles de tu vida es cuando los seres que realmente te queremos quizás seamos más conscientes de lo que eso significa. No dejar nada para mañana. Vivir, con los seres que queremos... compartir con ellos todo lo que nazca, HOY, porque mañana no sabemos qué podrá suceder.
Hay personas que dicen quererte y no están... ni siquiera saben por lo que estás pasando. Yo no voy a ser quien los juzgue... dicen que al final cada uno tiene lo que se merece. Desde luego, a mi me han defraudado, pero no sé de qué me puedo quejar yo después de cómo te están tratando (o mejor dicho no tratando) a ti. Cuanta superficialidad, qué fácil es decir "yo quiero a fulanita o a menganita... es mucho más que una amiga". Pero lo que queda son los hechos, que brillan por su ausencia. Es triste, pero al final los que acabarán sólos son ellos.
Tú tienes gente que te quiere, con locura. Y lo sabes. Mañana todos estaremos contigo hasta saber que todo ha salido bien. Aunque siempre digas que no, sé que cuando más lo necesitas eres fuerte. Es normal que tengas miedo, sería de locos no tenerlo. Pero no dejas de ser fuerte. Y cada uno de los que tenemos la suerte de poder compartir contigo un trocito de nuestras vidas te hace más fuerte cuando lo necesitas.
Piensa en ello mañana. Todo irá bien. Recuerda esas palabras que alguien te dijo y que yo comparto, porque no me imagino mi vida sin ti : No me dejes sola.
TE QUIERO
domingo, 19 de febrero de 2006
El amor existe

Aquí estoy de nuevo, llena de emociones y sentimietos que quisiera plasmar aunque seguramente, como casi siempre, no lograré ni expresar la mitad de lo que es.
Estoy aquí, pensándote, soñándote, extrañándote... tú que has entrado como un terremoto en mi vida cuando menos me lo esperaba, rompiéndo mis esquemas y anulando todos mis miedos simplemente porque no te valen como excusa... Porque no será que no he intentado salir corriendo. Pero tú has sabido leer en mi, has sabido entender un no cuando era un si, sabes tener paciencia y demostrarme que no te interesan sólo mis sonrisas. Sabes estar conmigo aunque sólo sea para dormir abrazados cuando no estoy bien, darme un abrazo justo cuando lo necesito, darme una sonrisa cuando estoy triste.
Dime como no tengo que quererte si me has devuelto a la vida, me has dado ilusión... día a día consigues darme un motivo nuevo para despertar sonriendo pensando en ti... día a día me demuestras que estaba equivocada en tantas cosas... que se me había olvidado ser niña, que me había refugiado tanto detrás de mi fachada de invencible que casi dejo que se me escape la vida...
Ahora lo has conseguido, cada día me dejo llevar más, me entrego más, creo más en que esto puede funcionar... hacía mucho (demasiado) tiempo que nadie había logrado hacerme sentir como tú lo haces.
Gracias por no haberme permitido echarte de mi vida cuando lo intenté, gracias por haber persistido. Y sobre todo, gracias por haberme demostrado lo más importante de todo : que el AMOR, aunque a veces juege al escondite con nosotros, EXISTE.
Para mi niño, con todo mi amor.
jueves, 9 de febrero de 2006
Pensamiento

De nuevo mucho tiempo sin escribir, demasiado para mi gusto. Ocurre que siempre hay algo que es más importante, o simplemente muchos días no siento ganas ni fuerzas de ponerme a escribir nada. Es como si la inspiración que me invadía el pasado año se hubiera cogido vacaciones y no piense volver...
Este año debía empezar con cambios positivos, con fuerza, con ánimos... y así ha sido excepto en algunas cosas. Hay, como siempre, mucho trabajo y mucho afán de superación. Para mediados de año se supone que se acabaron los eternos problemas económicos, el eterno depender de personas a las que no les quiero deber nada mas de la cuenta. También sigo trabajando en algunos proyectos de los cuales no quiero comentar nada más por el momento a pesar de que algunas personas muy cercanas ya conocen.
En mi vida sentimental ha entrado un ángel... alguien inesperado, alguien que me hace sentir bien, y alguien que me aguanta demasiado para mi gusto. Me lo tomo con ilusión, pero no sin escepticismo... no quiero precipitar nada ni quiero acabar haciendo daño a nadie. El tiempo dirá, para bien o para mal, si estamos hechos el uno para el otro o no. Quien lo lea pudiera decir que no reboso ilusión al hablar de ello... pero es que parece que cada noticia buena en mi vida tenga que ir unida a diez malas, y de nuevo me martiriza la eterna pregunta de cuál será el sentido de la vida.
Estamos aquí para aprender lecciones, si. Pero tantas cosas son tan injustas y a pesar del tremendo deseo que siento por poder evitarlas sé que no está en mis manos. Me pregunto en qué lugar se queda el ser humano, y me hace gracia darme cuenta que a pesar de creernos todopoderosos no somos más que un juguete dentro del inmenso universo. Una marioneta obligada a vivir dentro de las limitaciones que la vida nos impone, posibilidades económicas, familia, trabajo, salud... algunas cosas seguramente están en nuestras manos como dicen todos esos mensajes motivadores en grupos y comunidades, pero cuando hablamos de enfermedad ¿no es cierto que sólo somos un instrumento más atado a la voluntad del destino?
La verdad, no creo que hoy sea el mejor día para seguir escribiendo.
Sólo decirle a mi niña guapa (tú ya sabes quién eres) que aquí estoy para lo que necesites y que todo saldrá bien.
Y a tí, mi ángel, que me perdones por no ser yo misma, por estar sumida en mil pensamientos que al fin y al cabo no sirven para nada porque yo no soy quien para cambiar el destino... en ninguno de los sentidos. Y darte las gracias por tu infinita paciencia conmigo.
Os quiero... aunque a veces no sea capaz de demostrarlo (ya veis, ni siquiera yo soy perfecta).
jueves, 5 de enero de 2006
Balance

Ya ha comenzado el año nuevo y repasando el viejo, creo que no ha sido malo del todo. Ha habido de todo, bueno, malo, cosas intermedias... pero sobre todo he podido vivir nuevas experiencias, que hayan salido bien o mal, han sido gratificantes al menos mientras las vivía.
He podido pensar que cuento con buenos amigos (aunque algunos ya no estén ahí o hayan demostrado que no eran tan buenos), y que al menos, no tengo enemigos. Laboralmente puedo decir que he progresado y que hoy por hoy tengo un trabajo que me gusta, aunque tenga sus ventajas y sus desventajas, como todos los trabajos. Y que a la larga merecerá la pena y será gratificante seguir ahi.
Mi hija crece y crece y está ya hecha toda una mujercita que se hace querer un poquito más cada día que pasa.
Y este año se presenta con vistas a mejoras importantes que aumentarán mi calidad de vida en un futuro próximo y con proyectos que ni yo misma me podía imaginar... ¿Qué más puedo pedir?
Así que a pesar de afrontar un año más con algunos problemas provinientes de los anteriores, soy optimista pensando que sólo puede ir a mejor.
Y agradezco a todos los que me acompañan un año más en mi vida que estén ahí, dándome su apoyo, su cariño, sus consejos e incluso alguna que otra colleja. A los que rien conmigo, lloran conmigo, me ofrecen su hombro cuando lo necesito. Tanto en mi vida real como en la virtual...
A vosotros os quiero dedicar mis éxitos de este año ;-)
miércoles, 14 de diciembre de 2005
Feliz Navidad

Ya están aquí las adoradas (por mi más bien temidas) Fiestas Navideñas.
Un año más el estrés de compras de última hora a precios desbordados y consumismo sin medida. Un año más de cenas de compromiso y sonrisas falsas entre familias que no se hablan durante el resto de año. Si la Navidad es conocida como la fiesta del amor, me pregunto... ¿no deberíamos pasarlas con personas a las que realmente apreciamos y queremos en lugar de hacerlo con personas que en el fondo no podemos ver? Y... ¿porqué nos empeñamos en hacerles notar a los seres queridos sólo que los queremos cuando hay fechas que así lo exigen?
Yo creo que es mucho más bonito y sincero demostrar las cosas en el día al día... una sonrisa, un detalle, un abrazo o incluso un te quiero; no tienen porqué venir sólo en unos días marcados en un calendario.
Es cierto que en estas fechas de repente uno se da cuenta que hay gente que piensa en uno cuando hace tiempo que ya no hay contacto... y eso me da mucho que pensar. En el mundo que vivimos, rodeados de excesivas horas de trabajo y de estrés por tener que cumplir con mil y una obligaciones, muchas veces nos olvidamos de las pequeñas cosas de la vida, sin darnos cuenta que esas cosas precisamente son las que más importan.
Nos centramos tanto en el poco tiempo que tenemos y los muchos problemas, que no nos damos cuenta que nos rodea gente que a veces nos necesita... descuidamos a nuestros amigos, y a veces hasta a nuestras familias.
Y como dice el refrán... uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde.
Quizás deberíamos centrarnos más en tratar a los demás un poquito mejor durante todos los días el año, al fin y al cabo sólo necesitamos dar lo que pedimos para nosotros... no puede ser tan difícil ¿o si?
domingo, 11 de diciembre de 2005
Saludito
Un saludo y muchos besitos a esa parejita que está cotilleando mi blog a estas horas...
Espabílate o te la quito... jeje me ha dao el SI QUIERO delante de testigos :-P
Espabílate o te la quito... jeje me ha dao el SI QUIERO delante de testigos :-P
Tras la tormenta

Como dice el refrán... tras la tormenta viene la calma. Después de varios días de temporal finalmente ha vuelto la tranquilidad y serenidad a mi vida.
La vida no deja de ser como una montaña rusa, con sus altos y bajos, con sus momentos buenos y malos. Pero hemos de aprender de todo ello, y creo que dentro de lo que cabe, yo siempre aprendo algo de todo lo vivido. Por eso, nunca me arrepiento de nada.
Dicen por ahí que el tiempo lo cura todo, y así es, así ha sido siempre, y así también será esta vez.
Pero estoy serena y tranquila por saber que sigues ahí, que puedo seguir contando contigo.
No esperaba menos de ti sabiendo el concepto que tú y yo tenemos de lo que significa la palabra amistad y siendo tan iguales en algunos aspectos. Supongo que los dos necesitamos ahora hacer nuestras vidas tomando algo de distancia... pero también sabemos los dos que en caso de necesitar cualquier cosa podemos contar con el otro... que el cariño no se borra de un día a otro, y que lo más importante es lo bueno que hemos vivido juntos.
Y como ya sabes que estoy tontita, te vuelvo a dar las GRACIAS, por demostrarme que no me había equivocado contigo... y no fallarme.
jueves, 8 de diciembre de 2005
Para M.

Cuantas veces me has dicho que te dedique algo aquí, a ti y a tu chico, al amor.
Ahora lo hago, aunque no en el sentido que tú me pedías, porque la situación no es la adecuada (espero que lo vuelva a ser dentro de nada).
Muchas veces tenemos que encontrar lo bueno y perderlo, para ver lo bueno que realmente era.
Muchas veces no apreciamos la felicidad, como tantas otras cosas, hasta que la hemos perdido.
Muchas veces nos encerramos tanto y tanto en nuestro orgullo y nuestros miedos,
que dejamos escapar las oportunidades por siempre.
Tú eres una persona fuerte y luchadora, al mismo tiempo que dulce y sentida. Conocistes el amor, te entregastes totalmente a él, cómo personas como tú suelen hacer... porque no saben hacer las cosas a medias.
Y ahora pretendes acabar con él porque has visto que no todo es perfecto... aunque seas consciente que realmente es imposible que algo lo sea.
Y ahora dime si tú no tienes algún defecto que a otra persona le pueda resultar desagradable.
Dime si tú muchas veces, precisamente por miedo, no aparentas ser fría y distante cuando en realidad te mueres por dar un abrazo o un beso.
Dime si tú nunca has pecado de ser perfectamente imperfecta, y si eso no hace más bonito algunas situaciones, porque aunque a veces duela, lo bonito es hablar después las cosas, entenderse y hacer las paces.
Dime si es amor si realmente juzgas tan duramente un defecto de la otra persona.
Dime si puedes jurar que tú nunca pecarás de lo que estás juzgando.
Dime si no es miedo a ser feliz y que eso, por otra parte, te pueda complicar la vida.
Tú no eres así. Te conozco poco pero lo suficiente como para saber los valores que tienes de la vida. Y sé muy bien que eres luchadora, que no eres de las que tiran la toalla.
Si aun estás a tiempo, piensa en si realmente eres quién para juzgar así un defecto de otra persona. O si no es miedo envuelto en dureza y frialdad (curioso ¿verdad?... la misma frialdad que estás juzgando en la otra persona!!)
Dime... si por eso merece la pena perder un amor y una felicidad como la que has vivido este tiempo.
Dime si por eso merece la pena matar las mariposas que tanto echabas de menos, después de que al fin hayan vuelto a ti.
Dime... ¿porqué en el fondo te da miedo ser feliz?
LUCHA POR LO QUE TIENES Y NO LO DEJES PERDER
(O iré a darte dos collejas!!)
P.D. :
Otro día te dedicaré algo mas caluroso y con más corazón. Quizás hoy necesite ser dura porque en el fondo muchas cosas de estas también son aplicables a muchas otras personas, entre otras, a mi misma.
Un beso joia te quiero.
miércoles, 7 de diciembre de 2005
Amigo del alma

Amigo del alma
Si en la oscuridad se pierde tu camino,
si te invade la tristeza o la nostalgia,
si te encuentras solo frente a algún desafío,
yo te ayudaré a recobrar la confianza.
Si ha nublado el dolor tus sentidos
y sientes que todos te han dado la espalda,
y piensas que ya no cuentas con amigos,
seré yo para ti como un rayo de esperanza.
Si sientes que ya todo está perdido
y no te quedan fuerzas para tirar las murallas,
olvida el pasado y camina conmigo
que un buen amigo por siempre te acompaña.
La verdadera amistad siempre supera al olvido,
no dudes en buscarme si algún día me extrañas,
yo te esperaré con los brazos extendidos;
puedes contar conmigo, querido amigo del alma.
Bita de ROSAM1963 en el Chat lycos.it
Gracias Rosa...
sin darte cuenta eres oportuna como siempre *:):)
martes, 6 de diciembre de 2005
Presentimientos
Algunas personas creen en ellos, otras no. Yo siempre he sido de las personas que han dicho que sólo creen en lo que ven, aunque también me ha llamado siempre la parte oculta, misteriosa de las cosas. Y como siempre, hasta que a uno no le ocurren las cosas no empieza a creer en ellas.
En mis 33 años de vida durante los últimos de ellos ha habido muchas "coincidencias". Yo sigo diciendo que las coincidencias no existen. Todo ocurre por algún motivo.
Pero cuando de repente son coincidencias de presentir cosas que luego acaban ocurriendo... ya le da a uno el yuyu y le da por pensar que esas cosas no existen y que sólo son imaginaciones. Hasta que te sientas a juntar piezas y te das cuenta que todo va unido, que todo lleva cierta lógica. Y que es demasiada "coincidencia".
En esta vida, durante los últimos años, 4 personas me han echado las cartas / leido la mano. Curiosamente, la única que no acertó fue a la que le pagué (jeje curioso ¿verdad?). Y es que quien lo hace con ánimo de lucro está claro que lo hace para aprovecharse de la gente y no es honesto. Las otras tres personas no se conocían entre sí, y sólo eran conocidos o incluso conocidos de conocidos, con lo cual ninguno me conocía suficiente como para saber cómo soy. Y curiosamente, los tres coincidieron en decir que tengo una fuerte intuición (que siempre me he tomado como tal) que en realidad es mucho más que eso... pero que no sabré cómo aprovecharla hasta que no llegue la hora.
La primera vez... te quedas pensativa, excéptica. No acababa de creer en que esas cosas existan y menos en que me puedan ocurrir a mi.
Pero en los últimos años he pasado de tener intuiciones casuales a realmente saber muchas veces cuándo iba a ocurrir algo, y en muchas de ellas, incluso qué iba a ocurrir exactamente. Es algo que no puedo controlar, y es algo que odio. Saber que algo va a ocurrir y no poder evitarlo... como mucho poder estar cerca de las personas para intentar servir de ayuda... no es agradable. Y cuando se tratan de cosas que me afectan a mi... saber que vas a perder algo que te importa, que algo va a ocurrir inminentemente y no lo vas a poder cambiar... es menos agradable aún.
Quizás peor a que ocurran las cosas es realmente saber que están ahí y que van a ocurrir. O a veces incluso que sepas que algo va a ocurrir pero no sabes cómo ni cuándo ni dónde ni a quién. Causa semejante sensación de impotencia que una no sabe para dónde tirar.
Si estás leyendo esto muy probablemente seas de los que digan que le doy demasiada importancia y que sólo son intuiciones que todos tenemos... en ese caso espero que nunca tengas que ponerte en mi lugar. Quien crea en estas cosas o tenga algún "Don" (no sé yo si llamarlo Don, puesto que yo no lo veo como algo agradable) sabe de lo que hablo.
Todo ocurre por algo.
Todos estamos aquí por algún motivo.
Espero algún día realmente descubrir cual es mi papel en la inmensidad del universo y cómo puedo aprovecharlo.
Hasta entonces... un beso a todos.
Lecciones

Estoy aquí, con la mirada perdida sin saber qué escribir, o mejor dicho, como expresar todo lo que siento.
Son tantas cosas las que han pasado en tan poco tiempo que me siento como una lavadora en pleno centrifugado.
Soy de las personas que piensan que todo en esta vida sucede por alguna razón. Partiendo de esa base, es cierto que me valió de mucho conocerte de la forma que te he conocido durante todo este tiempo para conocer esa parte tuya que muy poca gente conoce. Esa parte sensible, cariñosa y llena de temores que todos tenemos.
Siempre he juzgado con máxima dureza a las personas que no luchaban por lo que querían, a los que pecan de cobardía... así que de nuevo he caido en decir "de este agua no beberé" para pegarme un buen trago. Fui cobarde de no decir a tiempo lo que me estaba pasando, por miedo a perderte, ante todo, como amigo. Era muy cómodo seguir como estaba todo, y muy bonito tenerte a mi lado en esos momentos que necesitaba compañía. Era demasiado bonito compartir las cosas con alguien tan parecido a mi... no tuve la fuerza de ser sincera.
Pensándolo bien sólo hubiera tenido las de ganar, hubiera salido bien, o mal, pero al menos hubiera sabido si tenía una mínima oportunidad. Pero me ganó la COBARDIA. Creo que eso es lo que más me duele y lo que jamás me perdonaré a mí misma.
Ahora sólo espero que todo pueda volver a la normalidad. No te voy a mentir, no tengo ganas de reir y menos de pensar con quien pasas tus ratos libres. Pasará un tiempo hasta que sea capaz de oirte hablar de ciertas cosas, y espero que lo entiendas. Tú no eres responsable de lo sucedido, somos adultos y ya sabíamos lo que había. Pero hay cosas que no se controlan, o mejor dicho yo no quise controlarlas, quise arriesgarme a ver qué podía pasar o no.
Sabes, soy feliz por cada momento compartido contigo, por cada momento de risas, de confidencias, por cada abrazo que me dabas cuando lo necesitaba, por esos momentos en los que yo intentaba darte ánimos cuando estabas triste o dolido. Cada uno de esos momentos ha merecido la pena, así que no tengo porqué arrepentirme de nada. Cada uno de esos momentos me ha enseñado una faceta distinta tuya que no conocía antes. Y creo que no me equivoco si digo que estamos muy unidos por todos esos momentos y por el cariño que nos tenemos.
Por todo eso, y porque te quiero, ante todo como persona y amigo, prometo no fallarte.
Espero que realmente encuentres la felicidad que tanto buscas y necesitas tener en tu vida. Espero que seas feliz con las decisiones que tomes y los caminos que andes. Espero estar a tu lado para poder verlo y compartirlo contigo. Porque si tú eres feliz, yo también lo seré.
Mentiría si no reconociera que cada una de estas palabras está escrita con una gota de llanto mañanero... pero es lo que hay, la vida nos hace pasar por situaciones bonitas y otras difíciles, y todas ellas nos enseñan algo. De esta he aprendido quizás no ser tan dura en determinadas situaciones y no juzgar antes de saber. Cada persona, cada situación tiene sus circunstancias.
Ahora me queda elegir si quiero darte la espalda o quiero seguir a tu lado como lo que siempre he sido... tu mejor amiga. No hace falta que te diga cual de las dos opciones eligo ¿cierto?
Ahí estaré... para lo que necesites.
Te quiero.
viernes, 2 de diciembre de 2005
Fin

Fin de mes. Objetivos cumplidos. Pero como todo en esta vida, no es ninguna garantía para nada. Sólo para asegurar la que la nómina a final de mes da lo suficiente para seguir tapando agujeros y garantizarte que llegas a final de mes (mejor o peor, pero llegas).
Hago resumen del tiempo pasado y me encuentro satisfecha conmigo misma. Soy buena en mi trabajo. Mi hija este finde se ha cogido vacaciones... se iba hasta el domingo, pero al final se va hasta el martes (quién tuviera su edad). Yo no me puedo quejar. Pasaré estos días en compañía de mi gente.
Y hablando de mi gente me planteo que como todo lo que tiene un principio ha de tener un final, debería cortar con algo que me llena demasiado como para seguir con ello. Suena contradictorio ¿verdad? Pero ambos sabemos a qué jugamos... sólo que para mi ya no es un juego.
Y me duelen tanto algunas pequeñas cosas que no sé si debo seguir o debo apartarme y dejarte hacer tu vida. Eres libre, necesitas serlo. Y yo también. La verdad es que nunca he pretendido cortarte tus alas, jamás se me pasaría por la cabeza pedirte eso... porque sé que es un imposible. Pero al mismo tiempo me planteo que algún día conocerás a alguien con quien tú mismo quieras dejar de volar... y quedarte a su lado. Y la verdad, para qué engañarnos... no soporto la idea. No quiero ser testigo cuando eso ocurra. No quiero que esas cosas puedan afectar nuestra amistad, porque ante todo, somos amigos y no quiero volver a arriesgar eso. Ahora es distinto, ahora me importas... demasiado como para arriesgarme a perderte. Y si eso significa que para mantenerte a mi lado he de dejar de verte como te veo ahora, así lo haré.
Sabes, es curioso. Nunca me había visto en una situación así... y es cierto, somos adultos y sabemos lo que queremos. Pero de ahí a mandar sobre lo que sentimos va mucho, creo que tú lo sabes tan bien como yo. Tantas veces he intentado hablar contigo, y todas ellas he callado por miedo a perderte. Pero siento que me hago daño yo misma, así que tengo que ser sincera, pase lo que pase. Y es cierto, ya ves. Con lo directa y clara que soy... en el fondo soy una cobarde. No me siento con fuerzas para decirtelo cara a cara... no me siento con fuerzas tener que oir aquí se queda esto mirándote a los ojos.
Me pregunto en qué momento sobrepasé el límite. Y sinceramente, no lo sé. Ni yo misma me di cuenta, por eso no pude evitarlo. Y ahora es tarde. Sólo espero que algún día me puedas perdonar... por quererte.
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