viernes, 17 de enero de 2020

Por fin descansar



Dormirme y no volver a despertar.
No tener que lidiar más
con la triste realidad.
No tener que sufrir más
con tanta falsedad.
Ni seguir luchando
por encontrar un poco de paz.

Dormirme, apacible y tranquila,
en un mar de serenidad.

Dormirme.

Y por fin descansar.



miércoles, 15 de enero de 2020

Sin piyama




Esta es la prueba definitiva de que nuestra cultura está al límite de la decadencia.
Qué triste y penoso.







domingo, 5 de enero de 2020

No somos nadie





No somos nada. No somos nadie. Formamos parte de algo tan grande, que con la magnitud de la ignorancia humana jamás lograremos acabar de entender.

Y nos portamos cómo si el mundo fuera nuestro, en lugar de nosotros del mundo, como si fuéramos todopoderosos, como si nuestras vidas valieran más que la de otros y cómo si la vida fuera eterna.


¿Hay otra forma más clara que nos demuestre lo estúpidos que somos?


CAG, 05.01.2020



¿Las personas altamente sensibles (PAS) atraen a los narcicistas?



Fueron amables, divertidos, y te amaban profundamente – solo cuando ellos querían. Tenían sueños muy grandes y parecían arrastrarte contra tu voluntad dentro de ellos. Pero las cosas nunca salieron como querían, y explotaban en confusos episodios de ira, culpa o autodesprecio. ¿Suena familiar? Si es así, probablemente hayas tenido un narcisista en tu vida.

Lamentablemente, para las personas altamente sensibles (PAS) esta parece ser una situación muy recurrente. Si consideramos que menos del uno por ciento de las personas son narcisistas patológicos, uno no pensaría que las PAS tienen más probabilidades que nadie más de encontrarse con ellos. Pero, ¿qué ocurre si las personas altamente sensibles son particularmente propensas al comportamiento manipulador y controlador de un narcisista?

Exploremos qué hace que un narcisista sea un narcisista, por qué las PAS podrían ser un objetivo natural para ellos y qué puedes hacer al respecto. Los narcisistas son el “Lado oscuro” de una persona altamente sensible.

¿Te sientes identificado/a? Lee el artículo completo aquí.



Pídeme lo que quieras




Mamá mintiéndome a los 3 años asegurándome que tres Reyes Magos vendrían con sus camellos hasta mi casa para dejarme unos regalos que sin sentido alguno había pedido.
Mamá inventándose historias para que me comiera la comida. Y contándome que un ratón de apellido Pérez me dejaría un regalo debajo de mi almohada a cambio de mi diente. Como si ese fuera un trueque justo.

Cada noche mamá dándome doscientas razones para convencerme de que tengo que ir a la cama. Aún sabiendo que yo era capaz de darle doscientas una para quedarme. Porque yo no temía al coco. O eso le intentaba hacer creer.

Mamá enseñándome desde pequeña la importancia de creer hasta en lo imposible.
Mamá encima de mi desde que nací. Pendiente de cada uno de mis pasos.

Y yo enfadada con mamá porque no me daba la libertad de vivir por mí misma.

Al final me ha llevado toda la vida entender que mamá quería que conservara mi inocencia. Que aprendiera educación, valores y respeto. Y que no tuviese prisa por crecer.

Mamá quería dejarme volar cuando fuera necesario. Porque ella sabía que llegaría el día en el que yo la necesitaría a ella. Y la volví a necesitar. Todos los días de mi vida.

Porque a mis 24, mamá, despues de haberme prestado su cuerpo entero para que llorara por todos y cada uno de mis desengaños, no me pintó reyes ni princesas. Me dijo la verdad. Le conté que me había vuelto a enamorar. Pero que necesitaba que me prometiera que esta vez no me iba a doler. Porque si de pequeña me protegía de los monstruos de debajo de mi cama, ahora me tenía que respaldar de esto.

Pero mamá, muerta de miedo, me miró con ojos llorosos y me dijo que eso no lo podía hacer. A cambio me aseguraba volver a llorar conmigo en el sofá si algo volvía a salir mal.

Porque mamá lo que siempre había querido era que viviera mi vida con mis propios baches. Porque me ha enseñado que soy yo la que tiene que aprender a levantarse tantas veces caiga. Y mientras tanto, ella se tumbará conmigo hasta que yo encuentre las fuerzas para hacerlo. Ojalá mamá no me hubiese tenido que soltar nunca.

Esa es la magia de las madres. Y no necesitan venir de Oriente ni ser reinas más que de nuestras propias casas.



sábado, 4 de enero de 2020

Introducción a la homeopatía - Dr. Johannes Schön (Traducido por Claudia Aragón García)



Por fin a la venta online.

Libro sobre la introducción a la homeopatía.

Para personas que quieren iniciarse en el mundo de la homeopatía
y obtener los conocimientos básicos para hacerlo.

Autor: Dr. Johannes Schön
Traducción: Claudia Aragón García



lunes, 30 de diciembre de 2019

Ratas



Mucha gente le teme a los ratones y a las ratas.
Yo pienso que a pesar de tener cuidado con ellos por las enfermedades que transmiten, no son más que unos animalitos inocentes.
Me repelen bastante más las ratas entre los humanos, que son muchas: insensatas, avariciosas, tacañas, egoístas y malas personas.
Daré gracias el día que tenga que dejar de lidiar con ese tipo de gente y que dejen de meterme en medio para tener que lidiar con ellas.




Disfruta de tus hijos



Si tienes hijos, disfruta de ellos. Hazlo mientras sean pequeños, porque cuando sean mayores te verán con otros ojos y querrán - necesitarán - hacer su propia vida.

Los niños pequeños no necesitan dinero, ni cosas materiales. Necesitan sobre todo CARIÑO, necesitan el calor de sus padres, y en caso de que el padre brille por su ausencia necesitan con más razón el calor de su MADRE.

Yo me he pasado la vida intentando darle a mi hija el amor que le tocaba por mi parte y además el amor que le faltaba por parte de su padre. Es difícil cuando tienes que hacer de dos personas en una, pero lo hice lo mejor que pude.

Mi hija se crió conmigo y nunca se separó de mi lado. Siempre supo que podía contar conmigo, aunque en algunas cosas no fuera perfecta y posiblemente le fallara. Pero ella sabía que si tropezaba contaba conmigo como red de seguridad.

No hagáis caso a las tonterías de que dormir con vuestros hijos es malo, de que es malo consentirles, de que no es bueno jugar con ellos como si tú misma fueras un niño aún. Esos son los momentos que uno se lleva de esta vida, y pasan demasiado rápido cuando nuestros hijos crecen.

Cría tus hijos como tú estimes que tienes que hacerlo, déjate de revistas y consejos de madres o padres que tampoco lo hacen mejor que tú. No hay mejor guía para criar a un niño que tu propio instinto. 





jueves, 5 de diciembre de 2019

La vida es bella




"Por muy dura que sea la vida, siempre habrá alguien a tu lado que hará todo lo posible para hacer que sonrías."

La vida es bella


lunes, 2 de diciembre de 2019

Apoya a tus amigos.





Agotamiento emocional


El agotamiento emocional es cuando la persona ha superado los límites de sus esfuerzos, esto puede ocurrir en cualquier ámbito, ya sea laboral, familiar o personal, ocurre por la carga de responsabilidades y conflictos que ha tenido que asumir a lo largo de mucho tiempo y por lo tanto simplemente se quiebra.

Claro que el agotamiento emocional no sucede de un día para otro, se trata de un proceso que ha venido ocurriendo lentamente, hasta que la persona se colapsa, porque simplemente no puede más. Es justo en ese quiebre que vienen los problemas secundarios como: la parálisis, depresión y hasta enfermedades crónicas.


 Lee el artículo completo aquí.



jueves, 28 de noviembre de 2019

Yo sí creo en la CURA de las personas GAY


Yo sí creo en la CURA de las personas GAY

¿Sabes cuándo esa cura ocurre?

Cuando el padre pide que el hijo le dé un beso a su novio para sacarles una foto.
Cuando el nieto le pregunta a la abuela: “¿Que harías si trajese mi novio a tu casa?” Y ella responde: ”Café”.

O cuando alguien pregunta: “¿Qué piensas de que un hombre se casa con otro hombre o si una mujer se casa con otra mujer?” Y le responden: "Que va a estar buena la pachanga".
La cura ocurrirá por completo cuando la culpa inculcada desaparezca y el amor incondicional sea infinito.

Cuando el SER prevalezca sobre la sexualidad. Cuando la felicidad sea alcanzada sin miedo. Cuando sea posible ser feliz sin pensar en el "pecado". Cuando prevalezca la tolerancia.

La cura vendrá cuando el peso de las críticas pueda ser finalmente retirado, cuando se acabe el sentimiento de ser un "extraño" en tu familia y en la sociedad, cuando todos amemos a todos y a todo por igual sin importar lo que son o prefieren ser, cuando no temas por ser asesinado por alguien que no entiende que tu también puedes ser libre, cuando el mundo aplique el sentido real de la palabra “RESPETO”.

De esa cura es de la que necesitamos todos.

Porque cuando aceptamos que el otro sea... simplemente sea, y lo dejamos SER de la manera que quiere SER, es el momento en el que el mundo se vuelve más fácil y más amoroso.

Autor desconocido

viernes, 22 de noviembre de 2019

lunes, 18 de noviembre de 2019

Días que nunca se olvidan


Esta foto es de hace unos 7 años y medio, de una de mis visitas a mi amiga Rosa de San Martín de la Vega.

En muchas ocasiones nos olvidamos de estos momentos, que pasamos con personas que nos aprecian, y de una forma u otra se convierten en inolvidables.

He pasado meses hundida, buscando el motivo para seguir viva, pensando que no tenía nada por qué luchar y convenida de estar sola.

Ahora me doy cuenta, de lo equivocada que estaba. No estoy sola. Nunca lo he estado. Aunque la limpieza que hice en mi vida de personas tóxicas ha reducido drásticamente el número de personas que me rodea, se me olvidó lo esencial: que las importantes, estén cerca o lejos, siguen a mi lado.

Son estos momentos los que nos abren los ojos, los que nos dan fuerzas para seguir luchando y ver que estar rodeada de gente no significa tener en tu vida a gente que te quiere, pero sí que la gente que te quiere te lo demuestra, estando siempre ahí, aunque durante meses no hayas hablado con ellas.

Porque siempre lo he dicho: No es más amigo el que está siempre, sino el que está cuando se le necesita. Y aunque incluso eso no siempre nos es posible, sabemos que estamos con la otra persona en pensamientos, que el dolor de esas personas es nuestro dolor, y sus alegrías son nuestras también.

Por esos momentos, es por los que merece la pena vivir. Por los momentos de afecto y cariño, vividos juntos, o en distancia. Por saber que en cualquier momento puedes coger el teléfono y hablar con esas personas como si las vieras todos los días, aunque haga meses que no hayas hablado con ellas. Incluso que en cualquier momento puedes volver a quedar con alguien que no has visto desde una eternidad, y pasar un buen rato con esa persona, como si el tiempo no hubiera pasado... Como me pasó hace unos años con una de mis mejores amigas de la infancia que reencontré gracias a Facebook.

La vida son momentos, y son esos momentos los que debemos disfrutar y guardar en nuestra memoria, porque todo es pasajero y lo que nos quedará son justamente los instantes que tanto hemos disfrutado en buena compañía.





domingo, 17 de noviembre de 2019

El parto de una lagartija (para reírse)





Tuve que llevar la lagartija de mi hijo al veterinario. Esto fue lo que ocurrió:

Una noche, justo después de cenar, apareció mi hijo para decirme que a una de las dos lagartijas que tenía prisioneras en su habitación le pasaba algo raro.
- "Está tumbada y parece enferma" me dijo - "te lo digo en serio, papi. ¿Me puedes ayudar?"

Puse mi mejor cara de sanador de lagartijas, y le seguí hasta su habitación. Efectivamente, una de las dos lagartijas estaba tumbada boca arriba, y parecía muy nerviosa. Supe inmediatamente qué hacer.

- "Cariño, ven y mira la lagartija"


- "¡Dios mío!" exclamó mi mujer- "Está dando a luz."

- "Qué?" preguntó mi hijo -"si se llaman Beto y Enrique, como los de Plaza Sesamo mami!"

Yo me quedé igual de estupefacto. - "¡Oye, cómo puede pasar esto? Creí que habíamos acordado que no queríamos que parieran" le dije a mi mujer, acusadoramente.


- "Ya, pero y qué quieres que hiciera, ¿ponerles un cartel en la jaula?" me respondió. (¡Me pareció que lo decía con mucho sarcasmo!)

- "No, pero se supone que debías haber comprado dos machos!"

- "Exacto, Beto y Enrique!" mi hijo me apoyaba.

Para entonces, el resto de la familia ya estaba allí, para ver qué pasaba. Me encogí de hombros, tratando de sacar el mejor provecho de la situación.

- "Chicos, esta va a ser una experiencia fantástica" les dije -"estamos a punto de ser testigos del milagro de la vida"

- "Oh, animal!" - me chillaron.

Escudriñamos al paciente con detenimiento, y después de mucho esfuerzo, vimos cómo algo parecido a una pequeña pata aparecía brevemente, volviendo a desaparecer tras un segundo escaso.

- "No parece que estemos mejorando esto mucho..." comenté.

- "Viene de pié," - susurró mi esposa, horrorizada.


- "Haz algo, papi!" - urgía mi hijo.

- "Ok, ok." - Delicadamente, tomé la pata a la siguiente vez que apareció y tiré de ella con suavidad. Pero volvió a desaparecer. Lo intenté varias veces más, con el mismo resultado.

- "Llamo al 911?" - sugirió mi hija mayor.


- "A lo mejor nos ayudan en el parto." (¿Te imaginas la escena, rodeado de mujeres?)

- "Vamos a llevar a Enrique al veterinario" dije seriamente. Nos metimos en le coche, mi hijo llevaba la jaula sobre sus rodillas.


- "Respira, Enrique, respira," decía para animar a la lagartija.

El veterinario se llevó la lagartija a la sala de exploración, y observó detenidamente al animal con una gran lupa.


- "Qué piensa doctor, ¿quizá una cesárea?" le sugerí, científicamente.

- "Esto es muy interesante" murmuró el veterinario de repente. Señor y Señora Hernández, ¿puedo hablar con ustedes en privado un momento? Tragué saliva, y le indiqué a mi hijo que saliera con un movimiento de cabeza.

- "¿Enrique está bien?" preguntó mi mujer.


- "Está perfectamente," nos aseguró el veterinario "esta lagartija no está de parto,de hecho, eso nunca ocurrirá. Enrique es un macho. Vea, Enrique es un macho joven. Y de vez en cuando, según va llegando a la madurez, como muchas otras especies... pues... vaya... que se masturba. Justo como acaba de hacer, tumbándose de espalda". Se puso colorado, mirando de reojo a mi mujer.


 Nos quedamos en silencio, tratando de asimilar aquéllo.

- "O sea que Enrique está... está... simplemente... excitado," concluyó mi mujer.

- "Exacto," replicó el veterinario, aliviado porque lo habíamos entendido. De nuevo el silencio. Hasta que mi maliciosa y cruel mujer empezó a sonreír, a reírse por lo bajo, un poco más alto. Y al final a carcajadas.
Le caían lágrimas por la cara.


- "Es que...me viene a la cabeza la imagen de verte tirando de... su... pequeño..." tuvo que parar a tomar más aire para la siguiente carcajada.


- "¡PARA YA!," le advertí.


Le dimos las gracias al veterinario y salimos de allí a toda velocidad, metiéndonos en el coche. Mi hijo estaba muy contento de que todo hubiera ido bien.


- "Sé que Enrique te está realmente agradecido por lo que has hecho, papi," me dijo.

- "Oh, no sabes cuánto," dijo mi mujer, casi ahogándose de risa.


Dos lagartijas: 2800 pesos.
Una jaula: 300 pesos. 
Veterinario: 500 pesos.
El recuerdo de tu marido tirando del pene de una lagartija: 👌🦎
 

¡¡NO TIENE PRECIO!!

Moraleja de esta historia:

Pon más atención en las clases de biología:
¡¡Las lagartijas ponen huevos!!