lunes, 9 de abril de 2012

Titanic



La historia del Titanic no deja de impactarme cada vez que se habla de ella. Se dice que fue uno de los accidentes más trágicos de la historia de la navegación. Hasta el día de hoy no se sabe exactamente cuantos muertos hubo (aproximadamente 700 de algo más de 2200 personas que iban a bordo), y se sigue especulando de si se podría haber evitado el hundimiento o no. El caso es que, desde luego, se salvaron demasiadas pocas vidas y no solamente por el hecho de que no había suficientes botes salvavidas a bordo.

La verdad es que a menudo ocurren desastres y accidentes en este mundo, pero la historia del Titanic destaca por la negligencia y crueldad humana. A parte de que no había suficientes botes salvavidas (faltaban plazas para casi la mitad del número de ocupantes del barco), éstos no se llenaron debidamente, muchas plazas quedaron libres suponiendo la muerte innecesaria de muchas personas. La mayoría de los botes salvavidas ni siquiera volvieron para ver si podían rescatar a alguna de las personas que se encontraban en el agua. Incluso en el momento en el que se trataba de salvar vidas, se distinguió entre clases, dándoles preferencia a los pasajeros de primera clase (mayoritariamente multimillionarios norteamericanos) ante los de segunda (mayoritariamente británicos), y sobre todo, los de tercera clase (immigrantes). El 75% de los fallecidos en este trágico accidente fueron pasajeros de tercera clase, incluyendo muchas mujeres y niños.

El hundimiento del Titanic no fué en realidad el que más vidas humanas conllevó en la historia de la navegación, pero sí es el más recordado, y el que conllevó los cambios necesarios en la legislación sobre medidas de seguridad en este tipo de barcos.

Para mi, no deja de ser sobre todo una triste historia que demuestra las prioridades y la falsa escala de valores incluso en las cosas importantes, dándole más valor a unas vidas que a otras... un recuerdo horripilante de historias que por desgracia volverán a repetirse una y otra vez, de una forma o de otra, mientras el ser humano no se dé cuenta de que nadie es mejor que nadie y de que las personas no se deben juzgar por su sexo, color, raza o creencia.

Dejo este post como pequeño homenaje a los aproximadamente 1500 fallecidos la noche del 14 al 15 de abril de 1912.




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