miércoles, 31 de octubre de 2012

domingo, 28 de octubre de 2012

Corazón vs. cabeza




Es un sentimiento odioso cuando tu corazón va por libre y tu cabeza no hace más que alertarte de que te vas a caer de bruces otra vez. No obstante no hay sentimientos más bonitos que los que vienen del corazón, así que ¡al carajo la cabeza!





The music of the night (Phantom of the Opera)



Night time sharpens, heightens each sensation
Darkness stirs and wakes imagination
Silently the senses abandon their defenses

Slowly, gently night unfurls its splendor
Grasp it, sense it, tremulous and tender
Turn your face away from the garish light of day
Turn your thoughts away from cold unfeeling light
And listen to the music of the night

Close your eyes and surrender to your darkest dreams
Purge your thoughts of the life you knew before
Close your eyes, let your spirit start to soar
And you live as you've never lived before

Softly, deftly, music shall caress you
Hear it, feel it secretly possess you
Open up your mind, let your fantasies unwind
In this darkness that you know you cannot fight
The darkness of the music of the night

Let your mind start a journey to a strange new world
Leave all thoughts of the life you knew before
Let your soul take you where you long to be
Only then can you belong to me

Floating, falling, sweet intoxication
Touch me, trust me, savor each sensation
Let the dream begin, let your darker side give in
To the power of the music that I write
The power of the music of the night

You alone can make my song take flight
Help me make the music of the night 




sábado, 27 de octubre de 2012

Te encontraré



Sé que existes, que estás por ahí, en algún lado. Llevo buscándote muchos años, aunque soy consciente de que hay cosas que no han de buscarse y mucho menos hay que forzarlas. Aún así, y aunque ahora me encuentre en una especie de letargo, no pierdo la esperanza de encontrarte.
Quizá tú no sepas que yo existo, o quizá lleves también tiempo intentando encontrarme... el caso es que estoy segura de que nuestros caminos, algún día, se cruzarán para no volverse a separar.
Porque todos nos pasamos la vida esperando a nuestra alma gemela, y el que aún no te haya encontrado no significa que no existas.
Eres la luz de mi solitario camino, la eterna compañía en mi triste soledad. 
Si tú me ves antes que yo, no dudes, acude a mi.
Te estaré esperando con los brazos abiertos, el corazón sediento de tu amor, y mi alma ansiando tu compañía.
Y aunque nuestros caminos en esta vida no tengan que cruzarse, ten paciencia, sé que nos volveremos a ver. Nuestro destino es estar juntos, de una forma o de otra, en esta vida o en otra. Estamos predestinados a encontrarnos en el inmenso océano de almas errantes que es este mundo.
Porque tú eres parte de mi, y yo, la parte que te falta.



Ausencia






Tengo tu ausencia clavada en mi piel. Pero llevo tu aroma tan dentro de mi que podría estar años sin ti y aún sentir que estás justo aquí, a mi lado...



jueves, 25 de octubre de 2012

Soledad




Cuanto tiempo huyendo de la soledad, escondiéndome detrás de la compañía de los que me rodeaban, en ocasiones incluso de falsas amistades que nada aportaban a mi vida. Me daba miedo sentirme sola, sin darme cuenta de que la soledad puede ser el más bello de los refugios para encontrar el camino hacia uno mismo, tan necesario en cierto momento de nuestras vidas para poder seguir adelante.
Miedos... esos miedos que a veces nos llevan justo por el camino que no debemos elegir, que nos hacen huir de lo que nos hace bien y nos hace distanciar de las personas a las que queremos, o peor aún, hacerles daño con nuestra actitud incontrolada hacia él.
No dejemos que los miedos nos controlen. Es el momento de ser fuertes, de controlar nuestra vida. Cuando dejas aparte tus miedos te das cuenta de que el silencio y la soledad, a veces, sientan bien.
Te dan la posibilidad de regenerarte y mantenerte tranquilo cuando estás ya en un punto en el que sólo tienes ganas de gritar y salir corriendo.

Y las personas que realmente te quieren, sabrán entenderlo.

...una hermosa lección que he aprendido hace muy poco, gracias a un buen amigo. :)


»€mß®û«, 24.10.2012




martes, 23 de octubre de 2012

Ser feliz



A veces las personas tendemos a quejarnos por vicio. Nos sentimos desdichados por todo lo que nos va mal y nos quejamos de lo que nos falta, pero no somos capaces de reparar en lo bonito que tenemos en nuestras vidas y en todas esas cosas que tenemos y que a otras personas les faltan.
El primer paso para ser feliz no es levantarse todas las mañanas preguntándose uno mismo qué es lo que va a conseguir hoy que aún no tenga, sino dando las gracias por todo aquello que tenemos.



lunes, 22 de octubre de 2012

Algo va a pasar...



No puedo dormir. Hasta aqui, esto no es ninguna novedad. Todos sabéis que soy un buho, que mi mejor horario para trabajar es por las noches y que más de una vez me he acostado pronto y después de una o dos horas me he tenido que levantar porque no aguantaba más en la cama.
Pero hoy es distinto. Tengo una ansiedad fuera de lo normal. Hacía tiempo que esto no me pasaba. Es algo a lo que no me acabo de acostumbrar y que odio, porque se me pone una inquietud increíble en el alma y siento unas ansias impresionantes de tener que evitar que algo ocurra, sin saber ni qué, ni cómo, ni cuando.
Algunos creeréis que estoy loca, pero quien me conoce sabe que mis presentimientos siempre acaban teniendo sentido.
Al principio, yo también era de las que pensaban que sólo eran casualidades e intentaba no darle importancia, pero a medida que van sucediendo cosas... siempre justamente después de este sentimiento de inquietud e impotencia... acabas descubriendo de que no pueden ser simples coincidencias.
Algo va a pasar... mañana, pasado o como muy tarde el miércoles. Mis presentimientos siempre son a muy corto plazo, casi que apostaría a que mañana sabré a qué se debía este extraño sentimiento. Porque viene de repente, y se va igual de repente una vez lo que haya debido suceder, haya sucedido.
Espero que no sea nada grave. Estoy preocupada, eso es lo que me mantiene en vela. Si no fuera por la hora que es, ya estaría llamando a todos mis amigos para ver si todo va bien. Lo dicho, ellos ya me conocen. 
Como hago siempre, ahora intento pensar en que mañana será otro día y quizá todo esto sean imaginaciones mías, aunque en el fondo sé muy bien que no es así.

Así que aunque hoy ya no tengáis noticias mías porque estaréis durmiendo ya plácidamente, mañana ya sabéis lo que toca. A quien le extrañe que le pregunte mañana si todo va bien, que recuerde estas palabras. Estas cosas me asustan y me preocupo por las personas que me importan. Es lo que hay. Podéis dar gracias a que esto no me pasa a menudo porque sino, aparte de volverme loca yo, os volvería a todos locos conmigo.
Voy a hacer un nuevo intento de dormir un poco, que mañana me espera un día largo. 

Por favor ¡cuidaros mucho!


Cáncer de mama




Este testimonio es de la amiga de un buen amigo mío que ha ganado la batalla al cáncer de mama.

En mi opinión, estas cosas no hay que compartirlas sólo en los "Días de..."; por desgracia sigue siendo una enfermedad muy extendida aunque cada vez haya más probabilidades de que uno se pueda curar.

El cáncer acecha todos los días, y la lucha no ha de cesar ni un minuto...

No olvidéis:

Hoy es otra persona, ¡mañana puedes ser tú!




domingo, 21 de octubre de 2012

Remember me (Ivan Torrent)




Once upon a time
there was a charming prince
Warm soul and arms of steel
but luckless on his love...

Once upon a time
an angel prayed for him 
they had a destiny...
Remember it...

Oh please, remember it...

Though the shadows tried to keep
our hearts away forever
it never came true...
My love was within you...

Once upon a time
there was an evil hag
was known as Lady Dark,
who made me wonder...

And before I knew it,
she poisoned my heart
And drowned yours with this sorrow...
And you're gone.
And i'm just torn...
Please forgive me!
Please forgive me!
Don't be apart of me...

I'll keep
remembrances of you
until heaven takes me, with him...

I'll need to survive...
without your love!

Please remember me...
Ooh!
Oh, please remember me...
Just remember me...
'Cause I'll remember you.









sábado, 20 de octubre de 2012

Déjame libre



Mejor no me nombres aquello de lo que no deseo hablar,
céntrate en lo que me empeño poderte demostrar.
No intentes aprisionarme,
metiéndome en una jaula de oro.
Porque escaparé en cuanto tenga oportunidad.
No me presiones,
exigiéndome amor eterno,
pues alzaré el vuelo y no volveré jamás.
Déjame libre para que pueda ir a donde yo quiera estar,
y me quedaré a tu lado para toda la eternidad.



Siempre presente




Se me cae un suspiro,
y casi sin darme cuenta,
vuelvo a tenerte en mi mente.
Es ya algo habitual
que cuando me encuentro sola
me pare a imaginarte.
Tras los largos ratos hablando,
haciéndonos tantas confidencias
me suele faltar un abrazo,
no puede ser coincidencia.
Cuando soy consciente
de que vuelvo a pensar en ti
me apresuro a buscar otra cosa
con la que ocupar mi mente.
Aún así,
aunque lo consiga,
sigues ahí,
siempre muy presente.
Y es que podemos intentar
sacar de la cabeza las cosas
en las que no queremos pensar,
pero es difícil sacar del corazón
aquello que él ha decidido cobijar.



Yo soy amor




Salgo a la luz templada del atardecer
a tender mi corazón
que de tanto llorar y sufrir
ha quedado un tanto deteriorado.
Espero a que se curen las heridas
antes de volver a recogerlo,
con la certeza de que pronto volverá a estar 
en el mismo lugar.
Porque yo soy amor, 
y sin amor no sé vivir. 
Aunque me partan mil veces el corazón,
mil y una veces volveré a repetir.

»€mß®û«, 20.10.2012



miércoles, 17 de octubre de 2012

lunes, 15 de octubre de 2012

Dolor




Hoy no me apetece escribir de lo feliz que soy ni dejo de ser. Ni siquiera de los amigos que tengo o dejo de tener. Y tampoco de las desgracias que pueda tener en mi vida o no.
Hoy me han pasado muchas cosas, no todas de ellas han sido buenas, pero son superables. 
Pero el correo que he recibido de alguien que no conozco en persona, pero a la que aún así le tengo mucho cariño, me ha dejado helada. Me ha devuelto a la cruda realidad de que somos dueños de nuestra felicidad pero no de nuestras vidas.
En gran parte es cierto de que hacemos de nuestras vidas lo que queremos, pero no estoy completamente de acuerdo con ello. Porque podemos ser dueños de nuestros actos, pero no somos dueños de nuestras enfermedades o de las de nuestros familiares.

La mayoría de vosotros sabéis que perdí a mi padre siendo muy joven. 
Cuando yo tenía 13 años, de repente un día comenzó a sufrir de unos terribles dolores de cabeza. Fue al médico y no le dieron importancia, dijeron que era de las cervicales, le pincharon y le mandaron a casa. Unos días después, concretamente el día del santo de mi madre, un día antes del cumpleaños de mi padre, se cayó estando en el cuarto de baño y mi madre tuvo que llamar a la ambulancia. Yo era tan joven que ni siquiera realicé lo que ocurría. Me dijeron que me quedara en casa y que esperara allí. Cuando llegaron al hospital, a uno de los médicos le bastó con mirarle a los ojos para hacer el diagnóstico: derrame cerebral. Había que operar, inmediatamente, a vida o muerte.  Por lo visto había tenido mucha suerte, porque le había dado ya un derrame el día que comenzó con los dolores, y éste había sido el segundo. Nos dijeron que si la sangre, en lugar de irse hacia delante en la cabeza se hubiera ido hacia detrás, hubiera fallecido de inmediato ya en el primer derrame.
Con el tiempo, mi padre poco a poco se fue recuperando. En una de las pruebas médicas se dieron cuenta de que tenía un trombo en el lado derecho de la cabeza (la operación anterior había sido en el lado izquierdo) y que lo normal era operar de nuevo, porque corría peligro de que le diera otro derrame causándole la muerte. Así que cuando ya estaba mejor de la primera operación, se programó la segunda. 
De ésta no salió tan bien parado. Al principio parecía que todo había salido bien, pero con el paso de los días nos dimos cuenta de que tenía paralizada toda la parte izquierda de su cuerpo. Le afectó la vista, el habla, no podía usar ni su mano izquierda, ni podía andar. Le dijeron que se quedaría así para el resto de su vida. Pero mi padre era una persona luchadora que se aferraba a la vida, y con mucho esfuerzo y mucha fuerza de voluntad comenzó la rehabilitación y acabó andando y valiéndose casi por sí mismo. En el hospital le llamaban cariñosamente "el niño de los milagros".
Todo esto fueron dos años seguidos en el hospital. Cualquiera que sabe lo que es tener un familiar enfermo en el hospital, sabe de lo que estoy hablando. Ni un día de descanso. Ni un día de paz. Sólo preocupaciones y sufrimiento hasta que acabamos viendo que iba a mejorar e iba a salir de esa, aunque fuera con secuelas. 
Pero el destino no quiso que todo acabara ahí. Después de todo aquello, mi padre volvió a casa con nosotros. Por momentos estaba bien, y por momentos era como un niño. Estaba en casa y se sentía inútil, pensaba que no valía para nada. A veces razonaba, a veces no. Los cambios de humor eran constantes y nos hundían, porque por mucho que hicieramos para que estuviera bien, para él nunca era suficiente. El dolor y la desesperación de un enfermo pueden cambiarlo hasta convertirlo por momentos en una persona insoportable. Pero eso eran unos momentos. También estaban los otros, los que iluminaban los días, cuando estaba alegre y dicharachero y todos disfrutabamos de tenerle con nosotros.
Mi padre siempre había sido un fumador empedernido, y no dejó de fumar ni siquiera después de todo lo que le había pasado, a pesar de prohibírselo una y otra vez los médicos. Yo era joven, y se me llevaban los demonios cuando fumaba. Estaba contenta de que siguiera en mi vida y no quería que le pasara nada más. Y me sacaba de quicio que tuviera tanta obsesión con el tabaco. Antes de darle el alta hasta deliraba diciendo que las cajas de los guantes desechables de las enfermeras eran paquetes de tabaco. No recuerdo las veces que reñí con él, intentando hacerle ver que si le pasaba algo lo ibamos a sufrir todos. Que le quería y no quería perderle. 
Si hubiera sabido lo que iba a pasar después, me hubiera limitado a disfrutar del tiempo que aún podría pasar con él. Pero por desgracia, en la vida, esas cosas no se avisan.
Recuerdo que aquel año estabamos haciendo planes para irnos de vacaciones. En aquellos tiempos veníamos todos los años a España de vacaciones. Antes de caer enfermo, se cogía siempre todas las vacaciones que podía en verano cuando los peques teníamos vacaciones, y viajabamos rumbo a nuestra tierra.  Era evidente que ese año no podríamos ir en coche. Justo cuando pensamos hablar con el médico para ver si mi padre podría volar a pesar de las operaciones que había sufrido hace tan poco tiempo, un día empezó a quejarse de un dolor tremendo en el pecho. Gritaba de dolor, no lo aguantaba.
112. Ambulancia. Otra vez al hospital. Primero dijeron que era un absceso pulmonar. Luego que tenía agua en el pulmón. Luego que no tenían ni idea de lo que le pasaba. Por fin, después de unos días, la terrible noticia: cáncer de pulmón.
Se nos vino el mundo abajo. ¡No podía ser cierto!
Lo único que recuerdo es que le dijeron que le tendrían que operar. Como había salido tan bien de las operaciones anteriores, mi padre, optimista, no se lo pensó dos veces y accedió en seguida. Después, los médicos cambiaron de opinión y le dijeron que mejor debían darle quimioterapia. O radioterapia. La verdad es que no lo recuerdo ya. Pero él dijo que no, que habían dicho de operarle y que eso es lo que iban a hacer, así que eso fue lo que acabaron haciendo.
6 meses. Ese fue el tiempo que duró entre la última operación y su muerte.
La verdad es que la mente a veces tiene caminos extraños de lidiar con el dolor, y la mía decidió no almacenar la mayoría de los detalles de esos años.
Lo que sí recuerdo, con demasiada claridad, es la esperanza. La de mi padre y todos nosotros de que todo iría bien. Recuerdo el cansancio. De pasarnos prácticamente 3 años de casa al hospital, del hospital a casa. O de tener que irnos lejos a visitarle cuando estuvo en rehabilitación, o después, cuando le operaron del pulmón. Recuerdo, sobre todo, dolor. Mucho dolor. En todos los sentidos. Mi padre porque lo sufría en sus carnes, y nosotros porque sufríamos con él.
Recuerdo también las mini-vacaciones que le daban cuando los fines de semana o los puentes le dejaban venirse a casa... todo un acontecimiento. Nos reíamos diciendo que parecía que el que estuviera en el instituto fuera él, que se pasaba los días deseando que le dieran vacaciones.
Recuerdo que le operaron y al poco tiempo, le mandaron a casa. Recuerdo a los médicos dándonos largas. Mi padre orinaba sangre pura. Cada día se encontraba peor. Le llevamos al hospital y recuerdo a alguien diciéndo que para qué le llevabamos al hospital, que le dejaramos morir en casa. Esa frase no la olvidaré nunca, sobre todo porque ningún médico se tomó la molestia de decirnos claramente lo que pasaba. Lo tuvimos que deducir, era evidente por todos los síntomas que tenía: el cáncer se había esparcido a la mayoría de sus organos vitales. Casi al final admitieron que tenía metástasis en el riñón, pero no nos dijeron nada más. Nos dejaron con la esperanza y con esa incertidumbre que te reconcome cuando sabes que tiene que pasar algo irremediable pero no quieres que ese momento llegue nunca.
No puedo describiros con palabras el horror que fue todo ese tiempo para todos nosotros. Al final, le volvieron a ingresar. Recuerdo a mi padre gritando que por favor le dejaran morir que no aguantaba los dolores. Y yo, en ese punto, ya sólo deseaba que encontrara paz. 
Por fin, un buen día de marzo de 1988, expiró en presencia de su mujer y sus dos hijos. 
No voy a entrar en detalles sobre lo que pasó después, porque no viene a cuento. Pero sí os puedo decir que en ese momento lleno de dolor, mi padre encontró la paz, y yo con él. A mis 16 años había llegado a comprender que no merece la pena ver sufrir a un ser querido cuando las cosas ya no tienen solución y la calidad de vida ya no existe.
Puede que os parezca una forma muy fría de ver las cosas, pero quien no ha visto sufrir de tal manera a una persona, no sabe lo que es. 
La primera vez que le ingresaron en el hospital fue el 25.03.1985.
Mi padre falleció el 05.03.1988.
3 años pueden ser muy cortos o convertirse en muy largos, según las vivencias que se tengan. Os aseguro que estos tres años fueron los más largos de toda mi vida.
Acabé pagando la consecuencias 12 años más tarde, cuando caí en una depresión profunda por un accidente de coche que habían tenido mi cuñada y su novio, falleciéndo éste último en el acto. Porque con toda la frialdad que había logrado encajar todo lo ocurrido cara a los demás, en mi interior jamás le perdoné a mi padre que me dejara de esa forma. Ya véis, un pensamiento de lo más infantil, podrían pensar muchos. Pero el inconsciente busca caminos increíbles para hacerte dar cuenta que no has superado algo en realidad, por mucho que te empeñes en negártelo a ti misma. En el 2000 falleció una persona a la que apenas conocía, y mi mente se empeñó en revivir todo lo que anteriormente había sufrido a causa de la enfermedad y la muerte de mi padre.

Y bueno. Llegados a este punto, en realidad no tenía pensado contaros esta historia. Aunque la verdad es que viene un poco al caso. Porque este post se lo quiero dedicar a todas y cada una de las personas que me rodean, que están pasando por un mal momento en sus vidas por la enfermedad o la muerte de un familiar cercano. 

Nadie os podrá quitar la oscuridad en cierto momento de vuestras vidas. Pero recordad que los seres por los que tantos sufrís no querrían veros tristes. Que la vida, aún llena de dolor, sigue. Y que no olvidaréis nunca vuestro sufrimiento pero aprenderéis a superarlo con el tiempo. Y a vivir con el recuerdo de esa persona a la que tanto echáis de menos, y a sonreir con cada recuerdo, recordándo los momentos felices que vivisteis con ella... aunque ahora por momentos os parezca imposible.
No os rindáis, porque os queda mucha vida por delante. Y mucha felicidad. Y mucha alegría. Hasta la oscuridad más oscura acaba desvaneciéndose en algún momento.

Espero que este post, aunque sólo un poquito, os haya servido de algo.

Mil besos y muchos ánimos. 


Dedicado en especial a M.M.R., con todo mi cariño. ♥







Sendero



Recorrer el sendero acompañado de un buen libro,
hará el viaje más interesante.




Saliendo de la cueva



Por fin... después de mucho tiempo, vuelvo a empezar a ser yo misma. Poco a poco voy saliendo de mi cueva, asomando mi cabecita para darme cuenta de que el mundo sigue existiendo y sigue siendo maravilloso. Que hay personas que enriquecen mi vida, y que si me lo propongo puedo hacer de mi vida y la de mi hija un mundo lleno de buenos recuerdos para el día de mañana. Porque las únicas riquezas que realmente cuentan las tengo más cerca que nunca, el amor y el cariño de mi hija que es lo que más vale en el mundo. Y el de mis amigos: los que conozco desde hace tiempo y a los que quiero con locura, y a los conozco menos tiempo pero voy apreciando cada día un poquito más. Porque en eso consiste la vida, en un cambio constante de las personas y circunstancias que nos rodean. Y en la esperanza de que las cosas, algún día, comenzarán a ir mejor y nos harán pensar con una sonrisa en los malos momentos que estamos pasando ahora.

El Ave Fénix estaba aún tomando fuerzas, pero ahora, por fin, comienza a alzar el vuelo.


sábado, 13 de octubre de 2012

Almas gemelas (Brian Weiss)


Quien me conoce, sabe que tengo una especial debilidad por este tema. Me fascina desde hace tiempo (exactamente desde que leí el primer libro de Brian Weiss), y estoy firmemente convencida de que las almas gemelas, y existen.

Hace tiempo dejé ya un post al respecto, podéis verlo aquí. Os invito a participar en el debate que abrí en su día y - desgraciadamente - no obtuvo respuesta.
Me despido de vosotros por hoy y os dejo con un pequeño extracto del libro "Lazos de Amor" escrito por Brian Weiss:

En algunos casos, las almas gemelas deciden no casarse mientras están encarnadas.
Se las componen para encontrarse, permanecen juntas hasta que cumplen el pacto acordado y después siguen su camino.
Sus intereses y los planes que tienen para el resto de su vida son diferentes y no quieren ni necesitan pasar una vida entera juntas.
Esto no es una tragedia, sino una simple cuestión de aprendizaje: tienen por delante una vida eterna juntas, pero a veces es posible que necesiten tomar unas clases por separado. 




viernes, 12 de octubre de 2012

Ángel del infierno



Tu calor me abrasa,
aún así me cuesta apartarme de ti.
Con solo una mirada
consigues hacerme sucumbir.
Oh, ángel del infierno,
apártate de mi.
¿O acaso caíste del cielo
para hacerme de nuevo vivir?



Ese pájaro libre llamado amistad



Hay un sentimiento tan grande en mi
que no puedo ni quiero ocultar,
me da alas, me libera
y me permite de nuevo soñar.
Me abre nuevos mundos,
tan grandes y profundos
que jamás me hubiera atrevido
a poderlos imaginar.
Alimenta mi imaginación
y da vida a mi alma,
me llena de amor
y calma mi tempestad.
Ese pájaro libre,
confidente e incondicional
se llama cariño,
de apellido: AMISTAD.


lunes, 8 de octubre de 2012

Tren sin destino


Subo al tren sin destino sin querer saber hacia dónde va el viaje. Prefiero dejarme sorprender por las aventuras que me pueda encontrar, abierta a personas y paisajes nuevos con los que quizá ni siquiera me hubiera atrevido a soñar. Y cada minuto que pasa me doy cuenta de lo especial que es el viaje por la vida, y de todo lo que nos podemos llegar a perder por no abrir bien los ojos.

Gracias a los que me acompañáis en este camino, por ser tan especiales y seguir a mi lado.


sábado, 6 de octubre de 2012

Puntos suspensivos (Joaquín Sabina)




Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.

Lo peor del amor...es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos



Olvido


Al llegar el alba me buscarás en vano, me habré ido dejándote apenas mi recuerdo y llevándome lo mejor de ti.
No me encontrarás ni en tus sueños más profundos, pues el olvido que me profesabas cuando más te necesitaba se ha quedado al acecho de tu alma vacía que no valoraba nada de lo que por tí hacía.
Me cansé de esperar y de querer templar tu corazón helado.
Es hora de reencontrarme con las llamas de mi corazón y mi ser, y olvidarme de que en algún momento nuestros caminos se cruzaron.


viernes, 5 de octubre de 2012

Te estaré esperando


Mientras mi alma oscura permanece al acecho de un movimiento tuyo, tú no te percatas de mi presencia ni por un minuto.
Y muero en soledad, sin que te percates siquiera que de haberte tenido hubiera dado mi vida por ti, y de que aún sin ser tuya preferí la muerte a la vida.
Nos veremos en el infierno donde mi alma no pasará desapercibida.
Porque aunque no lo sepas, soy tuya incluso más allá de la eternidad y te estaré esperando.