domingo, 17 de noviembre de 2019

El parto de una lagartija (para reírse)





Tuve que llevar la lagartija de mi hijo al veterinario. Esto fue lo que ocurrió:

Una noche, justo después de cenar, apareció mi hijo para decirme que a una de las dos lagartijas que tenía prisioneras en su habitación le pasaba algo raro.
- "Está tumbada y parece enferma" me dijo - "te lo digo en serio, papi. ¿Me puedes ayudar?"

Puse mi mejor cara de sanador de lagartijas, y le seguí hasta su habitación. Efectivamente, una de las dos lagartijas estaba tumbada boca arriba, y parecía muy nerviosa. Supe inmediatamente qué hacer.

- "Cariño, ven y mira la lagartija"


- "¡Dios mío!" exclamó mi mujer- "Está dando a luz."

- "Qué?" preguntó mi hijo -"si se llaman Beto y Enrique, como los de Plaza Sesamo mami!"

Yo me quedé igual de estupefacto. - "¡Oye, cómo puede pasar esto? Creí que habíamos acordado que no queríamos que parieran" le dije a mi mujer, acusadoramente.


- "Ya, pero y qué quieres que hiciera, ¿ponerles un cartel en la jaula?" me respondió. (¡Me pareció que lo decía con mucho sarcasmo!)

- "No, pero se supone que debías haber comprado dos machos!"

- "Exacto, Beto y Enrique!" mi hijo me apoyaba.

Para entonces, el resto de la familia ya estaba allí, para ver qué pasaba. Me encogí de hombros, tratando de sacar el mejor provecho de la situación.

- "Chicos, esta va a ser una experiencia fantástica" les dije -"estamos a punto de ser testigos del milagro de la vida"

- "Oh, animal!" - me chillaron.

Escudriñamos al paciente con detenimiento, y después de mucho esfuerzo, vimos cómo algo parecido a una pequeña pata aparecía brevemente, volviendo a desaparecer tras un segundo escaso.

- "No parece que estemos mejorando esto mucho..." comenté.

- "Viene de pié," - susurró mi esposa, horrorizada.


- "Haz algo, papi!" - urgía mi hijo.

- "Ok, ok." - Delicadamente, tomé la pata a la siguiente vez que apareció y tiré de ella con suavidad. Pero volvió a desaparecer. Lo intenté varias veces más, con el mismo resultado.

- "Llamo al 911?" - sugirió mi hija mayor.


- "A lo mejor nos ayudan en el parto." (¿Te imaginas la escena, rodeado de mujeres?)

- "Vamos a llevar a Enrique al veterinario" dije seriamente. Nos metimos en le coche, mi hijo llevaba la jaula sobre sus rodillas.


- "Respira, Enrique, respira," decía para animar a la lagartija.

El veterinario se llevó la lagartija a la sala de exploración, y observó detenidamente al animal con una gran lupa.


- "Qué piensa doctor, ¿quizá una cesárea?" le sugerí, científicamente.

- "Esto es muy interesante" murmuró el veterinario de repente. Señor y Señora Hernández, ¿puedo hablar con ustedes en privado un momento? Tragué saliva, y le indiqué a mi hijo que saliera con un movimiento de cabeza.

- "¿Enrique está bien?" preguntó mi mujer.


- "Está perfectamente," nos aseguró el veterinario "esta lagartija no está de parto,de hecho, eso nunca ocurrirá. Enrique es un macho. Vea, Enrique es un macho joven. Y de vez en cuando, según va llegando a la madurez, como muchas otras especies... pues... vaya... que se masturba. Justo como acaba de hacer, tumbándose de espalda". Se puso colorado, mirando de reojo a mi mujer.


 Nos quedamos en silencio, tratando de asimilar aquéllo.

- "O sea que Enrique está... está... simplemente... excitado," concluyó mi mujer.

- "Exacto," replicó el veterinario, aliviado porque lo habíamos entendido. De nuevo el silencio. Hasta que mi maliciosa y cruel mujer empezó a sonreír, a reírse por lo bajo, un poco más alto. Y al final a carcajadas.
Le caían lágrimas por la cara.


- "Es que...me viene a la cabeza la imagen de verte tirando de... su... pequeño..." tuvo que parar a tomar más aire para la siguiente carcajada.


- "¡PARA YA!," le advertí.


Le dimos las gracias al veterinario y salimos de allí a toda velocidad, metiéndonos en el coche. Mi hijo estaba muy contento de que todo hubiera ido bien.


- "Sé que Enrique te está realmente agradecido por lo que has hecho, papi," me dijo.

- "Oh, no sabes cuánto," dijo mi mujer, casi ahogándose de risa.


Dos lagartijas: 2800 pesos.
Una jaula: 300 pesos. 
Veterinario: 500 pesos.
El recuerdo de tu marido tirando del pene de una lagartija: 👌🦎
 

¡¡NO TIENE PRECIO!!

Moraleja de esta historia:

Pon más atención en las clases de biología:
¡¡Las lagartijas ponen huevos!!


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